viernes, 25 de enero de 2013

Al amor de mi vida

Me has desnudado hasta el alma en estas noches, hace casi un año que te conozco y cada día quitas un a prenda nueva, te he dicho cosas a ti que jamas pensé decir por tener miedo, no estar segura, sentirme forzada a decirlo o porque no creía que en algún punto existiera, porque sentía que era algo forzado a decir en cualquier relación y no era mas que una linda mentira; pero desde que te conocí muchas de aquellas cosas han cambiado, fuimos muy puros desde un principio; yo no te conocía ni sabia nada de ti, a ti te ocurría lo mismo conmigo, nos conocimos poco a poco, escuchaba de tu familia, tus amigos , tus viejas relaciones , aun recuerdo burlarnos de aquella gente que decía "yo nunca te haría eso" al escuchar la historia de un viejo amor y pensar "no lo harías porque ya te lo conté y sabes que me molesta" yo en un principio nunca quise escuchar lo malo de aquello, incluso nunca lo mencionaste, dijiste que nunca peleaban y caían en la monotonía, y de algún modo me sentía agradecida de que no lo hicieras, quería no hacer las cosas malas por que supiera que no era lo correcto, no por "experiencia previa" y porque no quería ser como alguna de nuestras viejas relaciones, quería adivinar y tentar lo que ocurriera, aunque desde aquella vez que me agregaste sabía tu y yo seríamos algo, razón por la que te huía..
Recuerdo cuando me dijiste te quiero antes de ser siquiera algo "No se que tan bueno o malo sea, pero te quiero" y me besaste con la boca llena de picante te ibas y no te ibas, no quería dejarte ir, me importabas y era todo lo que sabía.
 Comenzamos nuestra relación muy peculiarmente, la formalizamos del mismo modo, no te puedo negar que no me aventé al precipicio sin mis miedos y dudas, siempre te lo he dicho, me aterraba la idea de ser un clavo, de estar ahí con la esperanza de  pudiera ser más algún día y no añoraras nada, te lo dije y con dulces palabras y acciones disipabas mis miedos ¿Recuerdas el día que  fume mil cigarros? Te dije que siempre fumaba mucho cuando recordaba, si lo hago, lo que nunca te dije es que también fumo mucho al sentirme pequeña , intimidada, temerosa, incapaz de defenderme y con la melancolía subiendo por mi garganta, todos los sentimientos inundaban tu rostro, tristeza, añoranza, nostalgia, amor...agradecí infinitamente tu confidencia, saber de ti, te ame, pero al mismo tiempo, la vaporosidad regresaba a mis ojos y no sabia el bien que saber todo eso me causaba, cuando me dijiste que hicieron tu corazón mazapán, y llorabas quería correr de ti, "yo nunca podría hacerlo" pensé, "nunca podría causar algo de semejante magnitud" y el corazón de mazapán en ese momento era el mio, pasaron uno días y de nuevo olvide todo; te amaba locamente y no me atrevía a decírtelo hasta ese día que me lo dijiste en esa esquina lloviendo y con tu gorro puesto "Te amo, ¿Que dije?" "Ve las cosas que me haces decir niña, vete" -"¿Seguro que quieres que me vaya" -"No, no te vayas" fue uno de los días mas felices que tuve, ver tu rostro rojo y decirte que sentía lo mismo;  pero las dudas me asaltaban de repente me llegaba el recuerdo de que ella era tan importante para ti, que me imaginaba en cualquier momento huirías de nuevo con ella como le habías hecho a algunas anteriormente, mis miedos se materializaron un viernes de octubre del que aún recuerdo la fecha, la escena fue de aquellas que me torno el corazón polvo, el mundo desaparecía a tus ojos, o al menos eso creí, fue uno de los peores días que he tenido, me sentí desplazada mi rostro denotaba tristeza y creí que lo nuestro se desparramaba delante de mis ojos, a la puerta de mi casa te decía que todo estaba bien mientras mis ojos parecían de luto, subí y me tire en el piso cerrando la puerta, no recuerdo la ultima vez que he llorado tanto y aún así me dirigí a mi cuarto decidida a decírtelo todo, cuando leí lo que había ocurrido en realidad me sentí tonta y aliviada, pero esa escena me rompió algo que tardo algunas semanas en reconstruirse, me ha costado mi trabajo para que negártelo, creo que lo sabes, confiar en las personas no es algo que haga muy seguido, pero tu me ganaste, poco a poco podía creerlo todo, sentirlo real, sentirte y dejarte demostrármelo ha sido una de las mejores decisiones que he hecho, tirar mis muros fue la primera.

 Lamento confesarte esto mucho tiempo después  pero hasta ahora es que me siento capaz de hacerlo, ahora ya no tengo cuestionantes hacía ti, por eso es tan fácil decirlo cuando se han ido contestando aquellas cosas solas., cuando me demuestras cada día lo mucho que amas, cuando estoy plenamente segura del lugar que ocupamos y del amor que el uno a otro nos profesamos, amaría que nuestras promesas se cumplieran y al ser muy ancianos recordemos todo esto, aquel bosque que nos refugio, las noches de desvelo, nuestros cuerpos abrazados en el mar, el cadáver exquisito que nunca podría dejar atrás, nuestras platicas en nuestra banca, y como nos conocimos, te puedo decir con seguridad algo, nuestros recuerdos, los días a tu lado son cosas que jamas se borraran de mi siempre habrá un pedacito tuyo conmigo, en mis dedos, mis uñas, mis pechos, mi cuerpo y sobre todo en mi mente, te prometo cuidarte lo que me reste de vida, hasta que regreses (si es que lo haces) y ese día dejare volar nuestros recuerdos libres alrededor nuestro, para que nos envuelvan y nos conforten, nos abriguen y nos amemos tanto como estoy segura lo hemos hecho en otras vidas, y es que estoy segura de que ya te había amado, conocido y muerto sabiendo que regresarías porque vida mía para eso estamos destinados. Yo nunca tenía planeado o siquiera contemplado decirle a alguien que es el amor de mi vida, a cierta altura ni siquiera creí que esto existiera, pero como todo contigo he descubierto que esas cosas no se planean, no las haces dándole vueltas al asunto, no le buscas explicaciones, solo las sientes, las saboreas, lo sabes y punto, se sienten irreales aunque estas consciente de que esta a lado tuyo, tan palpable, tan tuyo y tan real, nunca he amado tanto a alguien y nunca lo haré, te esperare el tiempo que sea necesario y en mis últimos alientos estarás tan presente como la muerte misma, como aquel amor que nunca se ira, como lo que eres EL AMOR DE MI VIDA y de las siguientes.

Ahora tengo mas de mil razones para amarte y mas bellas aún de las que te había enlístado, disfruto de todo en la vida, de aquellos pequeños detalles que nadie nota, de los pequeños placeres como encontrar unos juegos de madera, de sentir la lluvia humedeciendo mi ropa y reír en lugar de molestarme, de estar en silencio y escuchar lo que nos rodea, de ver  las aves volar en parvadas, de encontrar esos lugares que me parecen mágicos, de ir en el bosque caminando observando cada paisaje y detalle en las hojas caídas  en  los arboles partidos, de leer un libro y anotar la citas exactas, de perderme en sus paginas, he aprendido muchas cosas de ti, cosas a las que no prestaría un ápice de atención en alguien mas, pero en ti me hacen querer adoptarlas, eres el ser mas interesante que algún día conoceré, el mas bello.... Nunca habrá un amor como el nuestro en ningún planeta, universo o galaxia, soy feliz aquí donde estoy, contigo, a tu lado en el presente y el pasado y aquellos futuros que nos imaginamos, de viejos, de  jóvenes pero mas crecidos durmiendo en la misma cama, peleándonos con el corazón polvo porque duermes en el sillón y reconciliándonos en el desayuno. Te amo vida mía  y siempre lo haré, con el alma, con el corazón, con la mente y el cuerpo, más con el alma que es la que por eternidades vivirá amándote, buscándote y esperando.

                                                                                                             Te amo amor de mi vida
                                                                                                          siempre tuya Ana /Alana

lunes, 7 de enero de 2013

Hasta el día que me hastié

Me estoy cansando de los pensamientos acosantes en las noches
 de las horas de angustia que me proporcionan
de rodar cansadamente en la cama esperando a que el peso en mi cabeza se vuelva liviano.

Estoy cansada de callar aquello que nunca te digo
como lo bien que se te ve aquella playera
o la expresión que haces al cerrar tus ojos antes de soltar una carcajada,
de desviar mi mirada cuando me gustaría verte durante mas tiempo
de sellar mis labios cuando ansió por darte un beso, o decirte las mil y un maneras en las que te amo.

También estoy cansada de todas aquellas dudas y miedos que nunca me atrevo a decirte en persona
y los apilo en mi cabeza como aquellos libros que jamas leería,
 o tirándolos al suelo pisoteándolos como la ultima fumada del cigarrillo que tanto odio y nunca he probado.

Algún día tal vez haga todo eso
aquel día que me canse de cansarme y me hastié de mis pensamientos acosantes en las noches
 de las horas de angustia que me proporcionan
de rodar cansadamente en la cama esperando a que el peso en mi cabeza se vuelva liviano.

Alana






jueves, 20 de diciembre de 2012

De aquello que no se habla

Las palpitaciones en mi pecho me abruman, el hormigueo en mis manos, los pensamientos fugaces y ágiles en mi mente escapando a los flechazos de mi razonamiento, las lagrimas me inundan a cada momento y la sonrisa sin autenticidad lastima mis pómulos acusándola de su indigna presencia, la locura y la confusión ante lo que me ocurre me resulta aterradora, los fantasmas invaden mi pluma.
Asomo mi cabeza a la ventana con cigarrillo en mano con la esperanza de aclararme, la oscuridad de la noche me resulta estremecedora; mis temores de niña reaparecen, figuras arrastrándose en el piso subiendo por los muros, la sonrisa diabólica, los ojos faltos de emociones, las sombras que se hacen gigantes, descarnados saliendo de la oscuridad, corro a la seguridad de los muros sin acceso a la noche, limpio mi sudor frió frente a el espejo, lavo mi cara y ahí están de nuevo a mi espalda en el espejo, mi rostro transformado en una mueca casi inhumana, solo los ojos me quedan para gritar a los horrores que presencio,   regresan los susurros ¡No soy yo! ¿Quien eres? ¿Que quieres¨? 
Me encierro en mi cuarto resbalándome hasta sentarme enfrente de la puerta , mi respiración agitada, aprieto la alfombra voy a gatas y escalo como puedo a mi cama, un ovillo inmóvil y desnudo en un nido de sabanas, de pensamientos, la cabeza entre las piernas y los miedos escapando por los poros  ¿Desde cuando me dominan? Volteo y veo su rostro desalmado me envuelve entre sus fríos brazos, besa mis labios "Todo estará bien ahora, estoy aquí para no irme nunca" Mis ojos se desorbitan del pánico, palidezco, su rostro, la pared menta... Negro.

martes, 16 de octubre de 2012

París en un café VII

Pasamos el fin de semana entero en su departamento, amándonos de momento y platicando en otros; aun así se me  revolvía el estomago con solo pensar que no le había dicho nada de mi historia y yo sabía casi todo de la suya, estábamos claramente mas embriagados el uno por el otro, y me asustaba que regresara a su estado de sobriedad al escucharme, alcanzando a vislumbrar ese tono perverso y frío que de momentos pintaba mi alma o aquel deslavado color de niña asustadiza y enamorada ensimismada en sus mil y un fantasías que se ocultaban al primer monstruo saliendo del armario amenazando con destruirlas.
Me fui el domingo en la noche prometiendo que lo vería al día siguiente, y pese a sus intentos de acompañarme lo convencí de dejarme ir sola, le dije que el departamento no estaba muy lejos y podía tomar un taxi. Fue algo extraño el sentir que nos separábamos después de esos días a su lado, había llegado a adorar su presencia, viéndolo con su cara sonrosada y sus rulos despeinados al despertar, rondando alrededor suyo, disminuyendo mi cordura a cada centímetro que se aproximaba a mi, justo por eso debía contarle todo , no podía comenzar algo con el si no entendía el porque de mis reacciones, si no justificaba mi falta de confianza a veces , tenía que saberlo todo antes de perdernos más en lo que sentíamos,  si es que podíamos hacerlo; salí y le di un beso caminando en el angosto pasillo, solo oyendo el resonar de mis tacones sobre las baldosas, martillando mi cerebro como si fueran las manecillas incesantes del reloj contando los minutos que me quedaban, anunciando que pronto estaría al filo de caer, con el eco de miedo resonando en las paredes, me di media vuelta antes de que cerrara la puerta al alejarme por completo

-En verdad le amo parisino-
-Al igual que yo a usted turista-

Sonreí amargamente, y me fui para perderme en mi desordenado departamento lleno de cajas y muebles sin desembalar, mis recuerdos amontonados en pilares que amenazaban con caerme encima, sin poderlos ordenar nunca en el lugar apropiado, todo Alemania parecía estar en esos simples objetos, cada charla, cada fiesta,cada beso y cada lagrima; impregnados en el sillón para el café, en la mesa de noche,. en el armario,el espejo, y  las cajas repletas de cosas;era todo lo que que allá tenía, y en teoría debía dejar todo atrás pero eran mis cosas y las necesitaba.
Yo no planeaba una estadía permanente, así que no contaba con el dinero necesario para poder amueblar un condó, suficiente tenía con la renta y mis gastos personales que en realidad eran más de los necesarios, pero el sueldo en mi nuevo trabajo me permitía darme esos pequeños lujos, un puesto de editora en "Christian Bourgois" esperando a entrar prontamente al ámbito literario en una de las plataformas mas grandes e inspiradoras de la literatura: París. Mi otro motivo por absurdo que pareciese era Antoine... no tenía nada que me atara a este lugar hasta que lo conocí y observando un fragmento de su mente fue aún mas fácil perderme en estas calles, en los arboles y en el frío de la ciudad, perderme en el  a pesar de lo que parecía poco tiempo desde nuestro primer encuentro, el trabajo y la ciudad parecían razones muy vanales a lado de haber conocido a Antoine, en realidad lo eran, y todas estas ya debían ser sabidas por Alej. El fue el monstruo en el cual caí en lo que parecían los confines de las humanidad en la propia celda que entre los dos habíamos creado, mi más terrible abusador, mi mejor amigo, mi amante y al mismo tiempo la persona que fue victima de mis banalidades y reproches durante años, ambos eramos nuestros torturadores el mio , yo suya.
Debía de tener un par de días desde que recibió el camión de la mudanza, que trasladaría mis cosas a París, casi puedo asegurar que lo hizo de mala gana, había hecho los arreglos con el por correo electrónico, no tenía muchas ganas de tratarlo por el teléfono escuchando el sarcasmo y reproche en su voz tal como me la imaginaba en la correspondencia virtual que me enviaba "Espero te este yendo de maravilla en la capital del perfume, dime, ¿Tienes dinero suficiente? ¿Ya te encuentras "estable"? ¿Ya encontraste alguien con quien pasar tus noches para no sentirte sola ante mi ausencia?" No creía que nada de aquello fuera de su incumbencia así que me limite a responder
"No creo que sea de suma importancia el que sepas como he estado, no quiero charlar contigo, en realidad solo quiero avisarte que un mudanza llegara en unos días, para poder tener todas mis pertenencias de vuelta, lo que sabes que tu compraste no es necesario que lo escondas, mande una lista especificando lo que es mio.
Recuerdos, Alana"

Puedo casi ver su cara retorcida por la rabia que el invadía al saber que estaba decidida a hacer mi huida algo definitivo, al saber que pronto me escapaba completamente de su vida sin dejar nada a cambio por lo buenos momentos, o alguna señal parcial de que podría regresar en unos meses o más a nuestra pequeña rutina de peleas y espirales de desconfianza.Orgulloso como es me lo imaginaba en la puerta principal, con su ceño fruncido y un cigarrillo en la mano; observando callado y recelosamente como me llevaban toda, como a cada minuto mi rastro era apenas perceptible, se iban mi tocador que estaba repleto de cremas de las cuales siempre reprochaba debido a lo mucho que gastaba en ellas, pero terminaba adorando porque volvían el olor que ya lo volvía loco en algo adictivo; puedo jurara que añoro ver pasar los cajones de lo que siempre me veía sacar mis cientos de juegos de ropa interior, sabiendo que a mitad de la noche terminarían tirados en algún lugar de la casa, tal vez en la sala o a la puesta del baño, o debajo de la cama; riendo histericamente cuando a la mañana siguiente descubría algún encaje destrozado. Junto con mis cosas me llevaba mi esencia que tanto me empeñe en dejar en aquellos rincones, diciéndole como en un susurro de viento silencioso mi ultima despedida y que aquel boleto que compre una madrugada hacia París , era un boleto sin regreso.
Desempaque poco a poco, decidiéndome a ignorar los malo recuerdo y recuperar los buenos, se me fue el tiempo hasta que descubrí un rayo de color ocre espiándome sutilmente por la ventana, recorrí con la mirada  lentamente el apartamento como si no lo conociera y tuviese nulo conocimiento acerca del día y la hora que era, me sentía desubicada después de pasar toda la noche reconstruyendo la historia desordenadamente conforme iba acomodando todo, recobre el sentido y vi ese lugar casi como casa, tenía forma y estaba exhausta no solo físicamente, pero el peso que cargaba ante mi inminente pasado tenía agotada la columna vertebral de mis sentimientos, y mis ideas me pesaban ante la creación de una escena contándole mi vida a Antoine, no encontraba el modo indicado y sin embargo debía hacerlo, me fui apesadumbrada a la cama, y me rendí ante el tacto de el almohadón con mi cabeza.

Desperté algo atolondrada al recordar la cita que tenía con Antoine, me bañe rápidamente y me arregle lo mejor que pude con un vestido blanco y floreado a juego con unas alpargatas, tome mi bolso y me aventure a nuestro primer escenario donde el olor a pan y café me seguían alentando a sentarme en ese pequeño callejón de París,y ahí estaba pero en lugar de tener un periódico en mano, tenía la mirada expectante a mi aparición la cual recibió esbozando una gran sonrisa, esta vez en lugar de indicarme qe me sentara como aquel día se levanto para besarme levemente
-Te ves hermosa-  Sentía el aliento mientras lo decía en mi cuello
-Tu te ves guapisimo- No lo decía en afán de devolverle el cumplido como cortesía, en realidad lo hacía como todas las veces que lo veía, impecablemente guapo, con aquellas facciones no del todo armoniosas pero que en su cara hacían un recuadro quita alientos. Tomamos asiento y pedimos el almuerzo, mientras poco a poco me armaba de valor para desentrañarme enfrente de el.
-Creo que es hora de que sepas más de mi, de lo que soy y porque me refugie aquí, no es que mi pasado sea algo tan serio, no soy una prófuga criminal, o inmigrante de algún lado, huyo de mis fantasmas, huyo de lo que fui, curo heridas y recupero lo que me gusta-
Intento interrumpirme con apenas un leve quejido pero continué como si no lo hubiese escuchado.
 -Te mencione que tengo una historia parecida a la tuya, pero ocupe ambos papeles pase de victimaria a victima en cuestión de nada, comprobé la existencia del karma  y lo pague caro, su nombre es Alej y...-

-Tsssht ahora el que te manda callar soy yo, entiendo que tengas un pasado y que quieras explicármelo, yo no quiero que lo hagas, quiero curar tus aflicciones a ciegas, tal vez hice mal en contarte lo mio, no quiero que tengamos de plataforma de despegue nuestro pasado, no quiero que nos persigan fantasmas que a lo mejor ya no lo hacen... Desde cero...desde limpio, con el paso del tiempo tu historia se ira contando, cuando alguna otra. exista.. conmigo-  Me dejo sin palabras de nuevo, entre aliviada y enajenada con su forma de ser, le tome la mano y la estruje en señal de aceptación, estaba enamorada y no podía perder nada.... Nada que no hubiese perdido antes.

jueves, 16 de agosto de 2012

París en un café V

Han pasado ya varios días desde que el verlo se ha vuelto algo cotidiano, cada vez podía disimular menos mis temblores ante el aparecer de su sonrisa y el dulce mirar de sus ojos que me resultaba tan apacible. Nuestra pláticas se me hacían de las mejores cosas de mi estadía; sin importar la magnificencia del Louvre o el hecho de que mi armario haya crecido considerablemente a comparación de la poco ropa con la que llegue (que podía esperar al estar en la capital de la moda y el hogar de  una de mis diseñadoras favoritas Le Grand Coco Chanel) o incluso mejor que la majestuosa exposición de  Dalí a la que asistimos. No había obra de arte, diseño o texto que me cautivara del mismo modo que el, tan complicado y fácil de expresar en palabras, sin criticas artísticas ya que al fin de cuentas y sin importar lo encantada que estuviese, solo era humano, y eso era lo mejor , lo que lo volvía aun mas maravilloso, tenía defectos e imperfecciones, un perfecto imperfecto...
-Deberías de pasar a mi apartamento un día de estos, es mas si hoy no tienes nada que hacer, podríamos ir
.-No puedo, debo volver, lo sabes, mañana tengo cosas que hacer, y con la mudanza se me vuelve un poco mas complicado-
 Y era cierto con el nuevo departamento y trabajar para la renta mis horarios se volvían mas apretados; y bueno mas allá de que no podía, no debía, la escena creándose en mi mente de lo que ocurriría ahí dentro me aterraba, seria el duro golpe a la realidad en la cual iba a descubrir que no todo era tan onírico y la magia se iría; dejando todo lo ocurrido atrás. Probablemente dejaría de buscarme y hallaría a alguien mas en algún café para fascinarla como a mi y luego dejarla perdida entre las sabanas de la cama en su departamento... No podía evitar preguntarme cuantas mujeres tenían su sepulcro en esa cama con su nombre grabado, bien marcado y fuerte sobre las almohadas, quitando el antifaz que cubre sus senos y la envoltura de su sexo, como si fuera un dulce terriblemente anhelado por un niño, y ellas sin mas, cayendo ante esa delirante figura que mas que seducirlas; las tenía enamoradas, creando escenarios ficticios e historias sin fundamentos, una obra de teatro vacía y tan llena al mismo tiempo, es como si los actores estuviesen ahí pero con una audiencia inexistente.
-No tardaremos mucho, lo prometo, no te retrasare- Tomo mi mano, y me llevo caminando por la avenida Champs-Élysées pase el Arco del triunfo y en lugar de detenerme a observarlo como siempre, apenas y lo note, los pensamientos en mi mente me resultaban demasiado abrumantes apenas y hablaba y reía de momentos. Rodeamos un par de calles hasta llegar a un edificio de baldosas color beige, con ventanas blancas y pequeños balcones para plantas, entramos por unas puertas de cristal y a diferencia de muchos condos que había visto por ahí que rebasaban los limites de lo elegante, este lo mantenía sencillo, clásico con un pequeño candelabro en el recibidor , duela y una pequeña mesa de centro para que fuera colocada la correspondencia, quede agradablemente impresionada, tomamos el elevador lo suficientemente grande para que entráramos los dos y presiono el botón del 5to piso, me beso un poco durante el ascenso hasta que se abrió la puerta caminamos por el pasillo y nos detuvimos delante de su puerta; pese al temor que tenía, quería entrar.
-¿Lista mon chérie?- Me dijo emocionado                                                                                     -Siempre- dije esbozando una amplía sonrisa, y es que a pesar de todo el análisis de la situación que hice en mi mente, del contexto perfectamente dibujado sobre lo que pasaría y del hecho de que el nivel de mis nervios estuviese al limite de lo concebible, tenía también cierta emoción y no necesariamente todas mis predicciones deben de ser exactas. Abrió la puerta y era todo menos lo que yo tenía en mente, algo así como colillas por todos lados y algo de desorden, bueno era de mis primeras predicciones y estaba equivocada (supuse eso como una buena señal); las cosas ordenadas, su sala verde botella contrastando perfectamente con lo demás, su comedor de vidrio y un librero con muchisimos libros, moría por tomar uno y averiguar aun más de el, aunque ya me había dicho sus libros favoritos, el trasfondo me interesaba, pero mi ansiedad me traiciono                                                                                                                               
-Wow,que lindo departamento.                                                                                                                      -No me envidies, te aseguro que el tuyo estará aun mas lindo, lo habitara una bella persona- me sonroje terriblemente ante esto y en mis adentros algo se encendió mas y una de mis predicciones se había cumplido. Estaba enamorada.
- Para no perder la costumbre, ¿Quieres un café?                                                                                   - Pensé que nunca lo diría Parisino, por favor.                                                                                                                         
Se dirigió a la cocina y yo me quede en la sala intentando organizar ideas, era un café como siempre, no algo más aunque... Podría ser que quisiera que así fuera,no quería solo sus palabras, lo quería a el. Escuche sus pasos de regreso interrumpiendo la toma de mi reciente decisión se acerco y solo lo bese, al alejarnos se me quedo viendo sorprendido supongo, no estaba así de decidida desde que lo bese afuera del hotel.                                                                                                         - No puedo evitar decirlo, te ves hermosa con ese vestido- Su mano iba subiendo lentamente por mi muslo, mi cintura, mis senos...                                                                                                     -¿Sabes como se vería mejor?- Dije entrecortadamente                                                                   - ¿En el piso de la sala? Aunque, creo eso no mejoraría el vestido, solo a ti.-Sus manos no se detenían mientras las mías temblaron un poco al escuchar esto, pero mi decisión podía mas.                                                                              -Es una opción verlo en el piso, aunque ¿sabes? Tu ropa sería el perfecto acompañante. Y yo, yo probablemente también me vea mejor contigo, así a mi lado.                                                        Mi análisis se fue junto con nuestra ropa, que efectivamente se veía bien en el piso,el aroma a café envolviendo la habitación,y nosotros; bueno no quedo exactamente a lado de mi...



jueves, 2 de agosto de 2012

Vicios

Estas parado en la calle debajo de tu sombrilla, ves lo autos pasar , a las parejas melosamente abrazándose, sientes la salpicadura de agua al pasar un coche, empiezas a caminar al frente de la calle, retiras la sombrilla unos minutos y estas consciente de las gotas de lluvia sobre tu rostro, tocando lentamente tu cabello y escurriendo hasta el cuello, no te importa, simplemente es lluvia. Sigues tu camino hacía tu casa entras y ya ni siquiera te tomas la molestia de preguntarle a quien este como estuvo su día, vas a tu cuarto y te recuestas en tu cama; y ahí, es donde ves todo un poco mas sombrío, abrazas tu almohada y quedas sumergido en un pequeño trance. Imágenes fugaces cruzan tu mente, la sonrisa, el cálido sentir de sus brazos en tus hombros, su mirada la cual te decía mil cosas con solo unos segundos; despiertas algo agitado. Así es como siempre se va dando todo, cuando sales sin importar nada con tal de observarla aunque sea unos minutos y sentirla tuya, besar sus labios y sentirla parte de ti, como si complementara tu vida, por la cual sonreías sin importa el caos del día a día, derramabas lagrimas de tristeza o de alegría por solo su simple o muy compleja presencia; se vuelve parte de ti, hasta que empiezan los enfados y las discusiones las dudas en su mente las cuales quisieras arrancar de un solo rasguño porque piensas que no podrás sin ella, no sabes lo que pasara cuando comience si agonizante ausencia...Estas así unas horas, unos días, unos meses.De pronto vas caminando por la calle y ves a alguien mas, platican un rato y empieza a formar parte de tu vida, de nuevo caes en el juego de mirada, rostro, labios, brazos... sabes lo que paso antes y crees que esta vez sera distinto hasta que inevitablemente el circulo vuelve a cumplir su curso.

El verdadero cuestionamiento de todo esto es: ¿Hasta cuando se puede romper este circulo? Es mas ¿Tan siquiera se puede?

viernes, 29 de junio de 2012

París en un café IV

IV

Nunca me había sentido así,tan extasiada, tan llena de vida como yendo de su mano por las calles, así, sin rumbo, solo dejándonos llevar firmemente por el empuje de ese beso,sentía todo sacado de una película, en blanco y negro sin incomodidades y compartiendo nuestros labios. Que queríamos un retrato a las orillas del Sena, que subiríamos a la Torre Eiffel, que recorreríamos todos los cafés de París, pareciamos prófugos del Asilo Charenton; nos reíamos a carcajadas mientas contábamos anécdotas,  no se como alguien no reporto haber vislumbrado a un par de locos en las aceras.
-Y ¿que es lo que te gusta hacer?- Me dijo mientras veíamos hacia el río en un puente
-Leer, escribir... Arte en si, ¿Nunca haz escrito en tu cabeza?- Me vio algo incrédulo y luego se rió
 -Claro ¿quien no lo ha hecho? Cuando se te ocurren mil cosas y las acomodas allí, el problema es que luego se olvidan, o las pones en papel y no se ven iguales que como las pensaste.
-Bueno, pues en este momento estoy escribiendo.
-¿Ah si? Me gustaría saber acerca de lo que escribes.- Sonrió, y me hubiera encantado decirle todo lo que se estaba construyendo en mi mente, lo deliciosa que se me hacia la escena a su lado, el rio, la perfecta y fría noche, como seguía impreso en mis labios el calor de los suyos, y lo terriblemente encandilada que me tenia su aroma, su persona... Pero me limite a decir un simple "Sobre lo agradable que es esto" Y es que no quería que pensara que estaba loca, que iba haciendo escenas mentales en mi cabeza, tal vez después de tanto tiempo de limitaciones emocionales, esto me desquicio un poco, pero en verdad había algo en el que me hizo perder la cordura, no se si fue el hecho de que la luz de la luna lo hacia ver todavía, mil veces mas guapo de lo que se veía en la mañana cuando lo encontré,o percatarme de que mientras mas me hablaba me daba cuenta de lo culto que era, de lo interesante, inteligente y que concordábamos en muchas cosas, de lo curioso que se me hacia todo esto y como sentía que lo conocía de mas de un día. No se porque, si fue un estúpido o afortunado impulso, pero me deje caer en su hombro y sus brazos sin mas, total... Que importaba, me había besado ya, y yo estaba un poco alucinada, necesitaba sentirlo así y ver que era mas real y no tan onírico como lo veía y es que este tipo de cosas solo las había leído en esas novelas de las que tanto me quejaba, pero, muy muy en el fondo, desearías que fuera posible aunque sea solo 1 minuto, incluso había olvidado que vine a París huyendo de esto, no sabía si  lo iba a volver a ver, tal vez en verdad era un loco que había escapado, mañana lo encontrarían, tendría un terrible castigo, le inyectarían mil y un narcóticos y podría creer que todo esto era producto de los medicamentos o simplemente lo olvidaría... Idioteces las que digo, no estaría vestido así, ni hablaría tan fluido como lo hace... Quizas una enfermedad terminal que lo fulminara mañana y quiere disfrutarlo todo, un primer beso, un abrazo, recorrer las calles aunque sea a lado de una desconocida... no, si fuera eso estaría con su familia. Y mi ultima posibilidad; esto era real, tanto como el adorable calor de sus brazos alrededor mio, y su pesada respiración en mi oido, reí a mi adentros por mis tontas justificaciones a su presencia a mi lado  y me concentre solo en que ahí estaba no importaba como o porque, o si desaparecería de un momento a otro como me había pasado, por esos momentos todo el pasado  y las preocupaciones se vaciaron de mi mente tal como agua que ahora fluyera por el río, para poder analizarlos como si fueran un reflejo,sin importarme nada, ajeno a mi, aunque... "El río esta en todos lados"  y no debía olvidarlo.

Hace mucho tiempo cuando aun era ingenua y escéptica hacia el fin de las relaciones, pensaba en que encontraría a alguien lo suficientemente interesante para mantener una platica de horas, que se sintiera interesado por mi genuinamente, nos enamoraríamos, probablemente viviríamos juntos y bueno el típico final feliz....No pude estar mas equivocada, fue algo que aprendí después de mucho viajes y muchos golpes de frente....
 - Ya estoy cansada.- Se lo dije entre sollozos, me dolía el simple hecho de pronunciar las palabras. -¿Cansada? ¿Cansada de que? ¿De reclamarme siempre, de que creas que debo estar disponible para ti las 24 horas del día, o de llenarme todo el maldito día con tus mimos? ¿Dime de que estas cansada Alana? Cuando el único que debería de estar cansado soy yo, de ti.-
Me vio con una mirada que bien pudo pasar por un afilado cuchillo, sentí como si me echaran un balde de agua helada,  o como si me abofetearan y fuera incapaz de hacer nada, lo quería, cierto y mucho y pude quedarme como siempre callada y ofreciendo disculpas con un beso, pero ¿Disculparme de que? Estando con el no he hecho otra cosa que pensar que me equivoco, sin admitir que es el
-¿Cansada de que? De ti, de mi, de nosotros; de ver como me enfermas un poco mas todos los días y piensas que hago todo mal, como si simplemente no fuese suficiente, y fuera de la cama todo fuera amargura, ¡Te odio! Dime ¿Acaso tengo que abandonarme para llenarte a ti? No estoy...
-Vete si es lo que quieres.- Y se sentó con tranquilidad en los sillones de satén morado que estaban al pie de la cama, esa cama que había sido el único lugar donde me sentía segura, y que ahora se levantaba ante mi, amenazando con atarme si no levantaba vuelo. Tome mis 2 maletas y empece a guardar cosas automáticamente sin decirle nada, como un robot lo hice todo, pude pelear y decir que había pagado la mitad de ese lugar que fue mi casa un tiempo, pero ya no era mio, me sentía tan ajena a el, inclusive al olor a cigarrillo que me había encargado de impregnar por toda la casa y ahora solo e olia como azufre, me era desconocido, y no lo quería, y es que ¿quien quiere estar en el ombligo de su infierno?  Repase todo con la mirada, despidiéndome de los recuerdos,  de los lugares que habíamos compartido y pensé serían siempre nuestros, ni siquiera intento detenerme, salí por la puerta muy decidida a no regresar, tenía mi chequera con mis ahorros, y mis tarjetas de crédito, podía arreglármelas con eso por lo menos medio año, fui a casa de una amiga y estuve unos cuantos meses, cuando me entere de que me buscaba y entendí que lo mejor era también irme de Berlín, me despedí de la gente mas cercana y tome el primer tren a París, y todo iba a ser totalmente nuevo..  Si, era lo que yo no sabía que en verdad era totalmente nuevo y desconocido para mi.

-Ya es muy noche debería de regresarte a tu hotel- Me dijo apartándome un poco
-Si, creo que es lo mejor debo hacer mil y un cosas en el día, sera largo...
-¿Lo suficiente como para no abrirte espació y vernos aunque sea un rato?- Me desarmo de nuevo con la mirada, y a pesar del pretexto que le había propuesto para vernos, esperaba que mencionara algo así.
-Tal vez tenga un rato en la tarde,  ¿En el mismo café?- Y lo vi con una mezcla de emoción y alegría.
-En el mismo café turista, solo espero pueda llegar de nuevo, por lo que he visto es un poco distraida.
-No iba distraida, solo iba muy interesada en tu conversación eso es todo- Claro soy distraida , lo se, pero el no ayudaba mucho a que mi sentido de orientación estuviera alerta.
-Interesante personaje que eres Antoine.
-Interesante cumplido.
Caminamos,mas calladamente hacía el hotel, supongo los dos estábamos sorprendidos de lo bien que había ido esto. Al pararme en la puerta, no sabía que hacer, si voltearme entrar y simplemente decir adiós, o no decir nada, hasta que mis cerebro se nublo y lo único que hice fue besarlo, sonreir y darme la vuelta, nunca lo habría hecho, pero después de todo, esto era nuevo, yo era nueva.