jueves, 16 de agosto de 2012

París en un café V

Han pasado ya varios días desde que el verlo se ha vuelto algo cotidiano, cada vez podía disimular menos mis temblores ante el aparecer de su sonrisa y el dulce mirar de sus ojos que me resultaba tan apacible. Nuestra pláticas se me hacían de las mejores cosas de mi estadía; sin importar la magnificencia del Louvre o el hecho de que mi armario haya crecido considerablemente a comparación de la poco ropa con la que llegue (que podía esperar al estar en la capital de la moda y el hogar de  una de mis diseñadoras favoritas Le Grand Coco Chanel) o incluso mejor que la majestuosa exposición de  Dalí a la que asistimos. No había obra de arte, diseño o texto que me cautivara del mismo modo que el, tan complicado y fácil de expresar en palabras, sin criticas artísticas ya que al fin de cuentas y sin importar lo encantada que estuviese, solo era humano, y eso era lo mejor , lo que lo volvía aun mas maravilloso, tenía defectos e imperfecciones, un perfecto imperfecto...
-Deberías de pasar a mi apartamento un día de estos, es mas si hoy no tienes nada que hacer, podríamos ir
.-No puedo, debo volver, lo sabes, mañana tengo cosas que hacer, y con la mudanza se me vuelve un poco mas complicado-
 Y era cierto con el nuevo departamento y trabajar para la renta mis horarios se volvían mas apretados; y bueno mas allá de que no podía, no debía, la escena creándose en mi mente de lo que ocurriría ahí dentro me aterraba, seria el duro golpe a la realidad en la cual iba a descubrir que no todo era tan onírico y la magia se iría; dejando todo lo ocurrido atrás. Probablemente dejaría de buscarme y hallaría a alguien mas en algún café para fascinarla como a mi y luego dejarla perdida entre las sabanas de la cama en su departamento... No podía evitar preguntarme cuantas mujeres tenían su sepulcro en esa cama con su nombre grabado, bien marcado y fuerte sobre las almohadas, quitando el antifaz que cubre sus senos y la envoltura de su sexo, como si fuera un dulce terriblemente anhelado por un niño, y ellas sin mas, cayendo ante esa delirante figura que mas que seducirlas; las tenía enamoradas, creando escenarios ficticios e historias sin fundamentos, una obra de teatro vacía y tan llena al mismo tiempo, es como si los actores estuviesen ahí pero con una audiencia inexistente.
-No tardaremos mucho, lo prometo, no te retrasare- Tomo mi mano, y me llevo caminando por la avenida Champs-Élysées pase el Arco del triunfo y en lugar de detenerme a observarlo como siempre, apenas y lo note, los pensamientos en mi mente me resultaban demasiado abrumantes apenas y hablaba y reía de momentos. Rodeamos un par de calles hasta llegar a un edificio de baldosas color beige, con ventanas blancas y pequeños balcones para plantas, entramos por unas puertas de cristal y a diferencia de muchos condos que había visto por ahí que rebasaban los limites de lo elegante, este lo mantenía sencillo, clásico con un pequeño candelabro en el recibidor , duela y una pequeña mesa de centro para que fuera colocada la correspondencia, quede agradablemente impresionada, tomamos el elevador lo suficientemente grande para que entráramos los dos y presiono el botón del 5to piso, me beso un poco durante el ascenso hasta que se abrió la puerta caminamos por el pasillo y nos detuvimos delante de su puerta; pese al temor que tenía, quería entrar.
-¿Lista mon chérie?- Me dijo emocionado                                                                                     -Siempre- dije esbozando una amplía sonrisa, y es que a pesar de todo el análisis de la situación que hice en mi mente, del contexto perfectamente dibujado sobre lo que pasaría y del hecho de que el nivel de mis nervios estuviese al limite de lo concebible, tenía también cierta emoción y no necesariamente todas mis predicciones deben de ser exactas. Abrió la puerta y era todo menos lo que yo tenía en mente, algo así como colillas por todos lados y algo de desorden, bueno era de mis primeras predicciones y estaba equivocada (supuse eso como una buena señal); las cosas ordenadas, su sala verde botella contrastando perfectamente con lo demás, su comedor de vidrio y un librero con muchisimos libros, moría por tomar uno y averiguar aun más de el, aunque ya me había dicho sus libros favoritos, el trasfondo me interesaba, pero mi ansiedad me traiciono                                                                                                                               
-Wow,que lindo departamento.                                                                                                                      -No me envidies, te aseguro que el tuyo estará aun mas lindo, lo habitara una bella persona- me sonroje terriblemente ante esto y en mis adentros algo se encendió mas y una de mis predicciones se había cumplido. Estaba enamorada.
- Para no perder la costumbre, ¿Quieres un café?                                                                                   - Pensé que nunca lo diría Parisino, por favor.                                                                                                                         
Se dirigió a la cocina y yo me quede en la sala intentando organizar ideas, era un café como siempre, no algo más aunque... Podría ser que quisiera que así fuera,no quería solo sus palabras, lo quería a el. Escuche sus pasos de regreso interrumpiendo la toma de mi reciente decisión se acerco y solo lo bese, al alejarnos se me quedo viendo sorprendido supongo, no estaba así de decidida desde que lo bese afuera del hotel.                                                                                                         - No puedo evitar decirlo, te ves hermosa con ese vestido- Su mano iba subiendo lentamente por mi muslo, mi cintura, mis senos...                                                                                                     -¿Sabes como se vería mejor?- Dije entrecortadamente                                                                   - ¿En el piso de la sala? Aunque, creo eso no mejoraría el vestido, solo a ti.-Sus manos no se detenían mientras las mías temblaron un poco al escuchar esto, pero mi decisión podía mas.                                                                              -Es una opción verlo en el piso, aunque ¿sabes? Tu ropa sería el perfecto acompañante. Y yo, yo probablemente también me vea mejor contigo, así a mi lado.                                                        Mi análisis se fue junto con nuestra ropa, que efectivamente se veía bien en el piso,el aroma a café envolviendo la habitación,y nosotros; bueno no quedo exactamente a lado de mi...



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