martes, 22 de diciembre de 2015

Viaje para nunca regresar

Hoy tengo mis maletas hechas para irme, no dejo nada mio en tu camino para que encuentres y me eches de menos a cada paso, no pretendo que lo hagas, me llevo mi ropa y mis libros, mis notas y mis cartas, los regalos y las fotos ¿Para qué querrías conservarlos? Es un pretexto inútil y un recordatorio constante de mi paso por tu vida, no me recuerdes. 

Me voy para facilitarme las cosas y no vagar por las calles llenas del fantasma de nosotros que aparece en cada esquina que piso, como aquella donde me dijiste "Te amo" a media voz y con el rostro ruborizado, esa misma que presenció nuestros besos de despedida y los cigarrillos que consumíamos lento,retrasando un poco mas nuestras despedidas, deberíamos de haber fumado mucho menos  para que esta última no llegara... Pero como todo en nosotros, queríamos correr para ganarle a los días... al tiempo, para llegar a aquellos días donde nuestra cama sería la misma, donde nuestra vida sería una en la cual nuestras decisiones fueran de ambos y no de uno, pero corrimos tanto que nos quedamos sin rumbo, nos perdimos en aquel intento de amarnos, quizás hasta llegamos a la meta, una meta que nos esperaba en unos años, cuando tuviésemos la fuerza para afrontarla, fuerza que para desgracia o fortuna nuestra no poseemos. 

Me voy y no voy a mentirte, intente besar otros labios para limpiarme de los tuyos, para que aquel sello que juraste eterno se disolviera con el tiempo, para que los sentimientos me abandonaran así como nos abandonamos mutuamente, sin embargo y como era de esperarse, no funcionó, solo aumentaron mis ganas de irme, de eliminarte de mis ojos, de mis dedos, de mis piernas, de mi espalda, de mi voz desgastada de tanto llamar tu nombre, de mi pies que solo pisaban fuerte al momento de verte, ahora tendré que aprender a hacerlo por el simple hecho de tenerme. 

No esperes mi regreso nunca, no esperes una carta mas, una llamada, una mirada, una lid amistosa de mi parte; no hay nada más que el recuerdo de dos personas que no existen, que se inventaron mutuamente a su antojo, personajes de un amor de escritores, viviendo entre anhelos y fantasías que nunca aspiraron a mas que eso. Perdón por construirte a merced de mis deseos, perdón por no dejarte ser, perdón por convertirme en aquello que tu querías y nunca mostrarte algo mas de lo que era que aquello. Algo que nunca fui. Algo que nunca fuimos. Algo que nunca seremos. 





lunes, 21 de diciembre de 2015

Voy caminando por la calle, mis pisadas se escuchan cada vez mas pesadas. Respiro. De nuevo al pasado, el ruido de los coches me aturde, un abrazo, lagrimas en ambos rostros -¡Fíjate por donde caminas!- es lo único que escucho al sentir como me bañaban con agua al derrapar un auto. Pasos, platicas; sirenas inundando las calles anunciando, como si fueran la propia muerte, una partida inevitable; el ruido de puertas, vomito de palabras de una persona a otra, a otra, a otra quejándose por el transito, por que las cosas han subido de precio, gente anunciando no se que cosa, pregonando como si lo que quisieran es quedarse sin pulmones, el vapor de los coches que siempre ocasiona el frío inunda la atmósfera, haciéndome, quizás, un poco mas difícil respirar.

El hastió es casi inevitable , me llama, me agota, me turba, cada paso es más difícil, cada metro se siente como un kilómetro desgastado. Luces, suciedad, nauseas, protestas ¿Qué ocurre? no atino nada hasta ver los carteles que llevan meses hablando de lo mismo; justicia, justicia, justicia ¿Existe? no lo se, aún no la conozco. El camión, el frío sentir de las monedas contra mi mano sudorosa, sin lugares, sin descanso, como siempre; recurro a la monotonía y me inserto los audífonos, nunca he entendido porque sigo escuchando lo mismo, tan vacío y sin vida ahora, next, next, next... Sin sentido, sin ganas... Incomodidad, empujones, mas hastío, el semáforo eterno que se me figura una perdida de tiempo y de vida inexistente, de prisa que en realidad nadie tiene, pero que todos aparentan -Aquí bajo-  alguien grita después de ser ignorados sus toquidos a la nada, a un chófer que solo piensa en donde mas hacer base y completar para el pomo y la caguama que tomaran los del sitio en la noche, la gente baja y suben nuevos rostros que observan impacientes entre las dos estrechas filas a la espera de un asiento vacío, mientras que aquellos que van sentados los ignoran con cara de incomodidad, viendo a la nada por las ventanas, escuchando solo ideas y problemas inconclusos que circulan por sus mentes. El frío de nuevo, aunque no se si sea preferible ante el calor humano del camión, la sensación de