lunes, 30 de diciembre de 2024

2024

Nunca imaginas lo que algo te puede doler hasta que lo tienes de frente, dándote un puñetazo en la cara como un golpe inesperado. 

Así ha sido todo desde hace un año, no hay un solo día en el que mi cabeza no rebobine todo y me encuentre de nuevo tirada en el piso de la sala gritando sin saber qué hacer, sin aire, sintiendo como me asfixio poco a poco, con un dolor enceguecedor y una incertidumbre abrumadora y arrasante. 

Desde hace un año mis días se han vuelto bastante cotidianos, no quiero que creas que me derrumbé y me deje aplastar por el peso de tu partida, al contrario, tuve que volverme muy fuerte para cargar con ella cada día que ha transcurrido desde ese noviembre, como si aún pudiera hacer que te sintieras orgullosa de mí, como si aún estuvieras al pendiente de cada uno de mis logros; pero no me he atrevido a mucho, solo me concentré en mantenerme de pie y caminar paso a paso hasta acostumbrarme al peso que vencía mis piernas. Me convertí en una autómata para hacer lo que necesitaba, LO QUE DEBÍA HACER, no he parado desde ese día que dejé el cementerio entre sollozos y un hueco en el pecho, desde que mi corazón se quedó enterrado en esa fosa contigo, esa fosa donde decidí dejarlo, porque cuando te fuiste fue como si lo que me conformaba, lo que me hacía ser lo que era, se hubiese ido, con tus manitas pálidas y el vestido naranja con el que te veías tan bonita, con tu sonrisa y tu humor negro, con tus abrazos y tu voz que sigue grabada en mi cabeza cada que quiero contarte algo. 

Aunque he seguido, me he aislado, me he encerrado en un lugar seguro donde me sobreprotejo, donde no tengo que hablar con nadie, porque siempre hablo de ti, porque no puedo evitar hablar de lo triste que me siento, de lo mucho que te recuerdo, de lo vacío que ha sido este año de primeras veces sin ti, de lo mucho que dolía cada fecha importante en la que me tenía que hacer consciente de que no estabas, no podía evitar pensar que este es mi infierno personal, no el de los demás, para los que el mundo sigue girando aunque el mío se haya detenido, congelado en ese día en el que lo perdí todo, nadie necesitaba escuchar eso. 

Cumplí 30 y no fue la gran cosa, no porque no me celebraran, todo el mundo se esforzó por hacerlo algo importante, por celebrarme y al final, hacer que tu ausencia me doliera un poquito menos y aunque sonreí, aunque agradecí, aunque quise ser feliz, no pude, llegué a la casa a llorar, a recordar nuestra costumbre de partir el pastel de Sanborns a media noche, ese que a nadie le gustaba más que a ti y a mi, a recordar tus sorpresas de la nada y lo mucho que decías que un día como ese había sido el día más feliz de tu vida. 

Luego fue tu cumpleaños y lloré todo el día. No salí de la casa y pensé en todo lo que te habría gustado hacer para celebrarlo. Vi las felicitaciones que aún la gente hacía en tus redes y decidí apagar tu celular por fin, para evitar el dolor, para no ver tu nombre con cada notificación en la pantalla, para dejar de pensar que no volvería felicitarte, que tu edad se había congelado para siempre y aquel cumpleaños en el que tu dolor empezaba, en el que no entendías lo que te pasaba, había sido el último. 

Después llegó el 10 de mayo, una fecha complicada para ambas, nunca supe como hacer para que te sintieras feliz, a veces sentía que nada era suficiente, como esa vez que de niña arrugaste un dibujo que te hice y lloré todo el día. Solo podía pensar en que este año quería llevarte de viaje conmigo y volver a sentarnos en un bar en la playa, medio atolondradas por pedir cocteles hasta la madrugada, con una cajetilla de Marlboros blancos como aquella vez, la única que fumamos juntas y nos contamos de todo, todo aquello que te oculté por años y que te hizo reír como si fueras mi amiga. Después me llegó un pensamiento que llevaba rondándome meses y que no había aceptado: Ya no tenía mamá y no la volvería a tener. No puedo explicar aún la soledad que me llenó ese día, porque tuve que aceptar que ya no éramos tú y yo contra el mundo, ahora era yo sola, contra el mundo y contra tu muerte.

Sobra decir que "mi festividad favorita" no es la misma, ya no la veo con emoción, la veo como un día maldito en el que todo me recuerda que debo honrarte porque ya no estás, pero no pude hacerlo, no pude poner tu ofrenda y cocinar tus cosas favoritas, no pude ponerte flores aunque sentía que debí hacerlo, luego recordé que tu comida favorita era el mole y el mío no te gustaba, siempre me decías que mejor lo hacías tú y te decía que eras una payasa, mientras me decías “de verdad no me lo voy a comer Ana Teresa, te queda todo tatemado, ni me ofrezcas” y me reí, aunque sea un poquito. 

Este año viví dos lutos, el tuyo y el mío. Siempre me decías que era tu niña y a veces así me sentía, emocionándome con cosas de mi infancia, alimentando ese pedacito mío que tú siempre cuidabas y procurabas, pero que con tu partida también se fue. Me he vuelto más cínica, más adulta y he tenido que acostumbrarme a esta nueva yo que te llora todos los días, que a veces parece un cuerpo vacío, pero que ha aprendido a querer poquito a poco este dolor que se convierte en nueva forma de amarte. 

Algún día volveré a ser yo y los años se harán menos complicados, y las lágrimas dolerán menos, no sé cuando, quizá no sea pronto, aún estoy aprendiendo a estar sin ti, sin tus mimos, sin tus regaños, sin tu música de fondo, sin que seas mi mamá. Te voy a amar toda la vida y me he hecho a la idea de que me vas a doler todos los días, de que esto me va a durar toda la vida, solo espero que el siguiente año, mi dolor florezca, que cada que te recuerde sonría y deje de sentir esta presión aplastante en el pecho que se ancla y no me suelta, que te sienta viva aunque ya no estés, que el olor a muerte desaparezca de mi memoria y ese día de noviembre en el que la luz se fue, se ilumine con tu vida, tanto que ya no sea visible, aquella vida que me voy a dedicar a honrar hasta que me encuentre de nuevo contigo, me abraces y me vuelvas a decir “no te preocupes ratoncita, todo va a estar bien”, mientras te prometo que estoy siendo fuerte, por ahora es todo lo que puedo hacer. Así ha sido el primer año sin ti, el año más difícil de mi vida.

martes, 10 de octubre de 2017

Cuando hables de mi

Cuando hables de mi y lo hagas de mal modo, espero que también hables de ti.

Espero que les hables de todas las veces que me dijiste tonta, de todos los días que me preguntabas para que me arreglaba, que les digas de todas las noches en las que me dejaste ir a dormir llorando.

Cuando le digas a la gente sobre cómo te rompí el corazón, primero explícales cómo me rompiste a mi, cuéntales de la vez que me golpeaste el vientre, de las cachetaditas a las que dulcemente llamabas "correctivos", de las veces que me jalabas el cabello y de aquella vez que me hiciste llorar porque me dijiste gorda, cuéntales de tus otras "relaciones", pero de ellas háblales bien, no del modo en el que te referías a mi con ellas.

Cuando hables de mi, acuérdate de todos los días en los que me quedé callada ante tus reproches y del "cariño" con el que te seguía tratando a pesar de todo, que más que cariño, se había convertido en un miedo irracional.

Cuando hables de mi, también cuéntales de lo valiente que fui al dejarte, cuéntales que hubo alguien que te quiso y que tu nunca supiste valorar.


sábado, 2 de enero de 2016

Dame esta noche

Hoy es de esos días en lo que siento tu ausencia mas que otros, siento el frío, la desolación, el desamor que dejaste en cada poro, en cada partícula mía. 
Siento el corazón estrellado, casi roto, como si aquel golpe que le diste le hubiera dado la oportunidad de seguir respirando agonicamente, de doler constantemente, de recordarte a cada paso, a cada anhelo a cada plan que quedo sin nacer entre nosotros. Por eso he decidido hablarte. 

Solo esta noche te quiero de nuevo a mi lado, quiero tu aroma, tu sonrisa, tus brazos que eran mi armadura perfecta, como si hubiesen estado hechos a la medida para rodear mi cintura...para rodear mis sueños y que nunca se vieran destruidos. Necesito de tu presencia que me fue bifurcada, estoy cansada de entrar en peleas conmigo misma y terminar sangrando, terminar ausente, terminar sola, solo consciente de esta ausencia tuya que conforme pasan los días me adormece. Necesito recordarte y contar de nuevo tus lunares, es que ahora solo recuerdo los mas importantes... ¿Quién se va a tomar la molestia de hacerlo?  Necesito una noche de "te amo" callados a tu lado, con tu cuerpo desnudo y tu rostro enseguida del mio, con los alientos enlazandose como nosotros como amantes lo hacíamos. 

Te necesito aunque sea para colocarte mentalmente en mi cama y platicar contigo, no sabes lo mucho que te voy a extrañar siempre. 
Necesito un abrazo y una frase de esperanza que me haga saber que todo va a estar bien, que este dolor se irá pronto y que algún día las lagrimas se irán del todo de mi cuerpo al recordarte. Dame un "Arriba guapa, te levantaras pronto, aquí estoy" dámelo y no me lo des, por que me conoces y solo me rompería más, hoy solo quisiera congelar el tiempo de nosotros de por vida. 

Dame solo esta noche para recordarte y no dejarte ir por un momento, después vete, huye de esta ola de dolor expandiéndose, esta ola que alguien quizás ya este listo para tomar sin importar la magnitud del mar en el que esta aventurándose, en cual, además ya no habita nada, solo hay fantasmas y barcos hundidos que no saldrán a flote nunca. 

Dame solo esta noche por todas aquellas que dejaste ir, por todas aquellas borrosas en los recuerdos, por aquellas que convertías las lagrimas en sonrisas, ahora entiendo lo vacías que habrían sido. Dame esta noche por aquellas que no existen, aquellas que no llegaran nunca. 

martes, 22 de diciembre de 2015

Viaje para nunca regresar

Hoy tengo mis maletas hechas para irme, no dejo nada mio en tu camino para que encuentres y me eches de menos a cada paso, no pretendo que lo hagas, me llevo mi ropa y mis libros, mis notas y mis cartas, los regalos y las fotos ¿Para qué querrías conservarlos? Es un pretexto inútil y un recordatorio constante de mi paso por tu vida, no me recuerdes. 

Me voy para facilitarme las cosas y no vagar por las calles llenas del fantasma de nosotros que aparece en cada esquina que piso, como aquella donde me dijiste "Te amo" a media voz y con el rostro ruborizado, esa misma que presenció nuestros besos de despedida y los cigarrillos que consumíamos lento,retrasando un poco mas nuestras despedidas, deberíamos de haber fumado mucho menos  para que esta última no llegara... Pero como todo en nosotros, queríamos correr para ganarle a los días... al tiempo, para llegar a aquellos días donde nuestra cama sería la misma, donde nuestra vida sería una en la cual nuestras decisiones fueran de ambos y no de uno, pero corrimos tanto que nos quedamos sin rumbo, nos perdimos en aquel intento de amarnos, quizás hasta llegamos a la meta, una meta que nos esperaba en unos años, cuando tuviésemos la fuerza para afrontarla, fuerza que para desgracia o fortuna nuestra no poseemos. 

Me voy y no voy a mentirte, intente besar otros labios para limpiarme de los tuyos, para que aquel sello que juraste eterno se disolviera con el tiempo, para que los sentimientos me abandonaran así como nos abandonamos mutuamente, sin embargo y como era de esperarse, no funcionó, solo aumentaron mis ganas de irme, de eliminarte de mis ojos, de mis dedos, de mis piernas, de mi espalda, de mi voz desgastada de tanto llamar tu nombre, de mi pies que solo pisaban fuerte al momento de verte, ahora tendré que aprender a hacerlo por el simple hecho de tenerme. 

No esperes mi regreso nunca, no esperes una carta mas, una llamada, una mirada, una lid amistosa de mi parte; no hay nada más que el recuerdo de dos personas que no existen, que se inventaron mutuamente a su antojo, personajes de un amor de escritores, viviendo entre anhelos y fantasías que nunca aspiraron a mas que eso. Perdón por construirte a merced de mis deseos, perdón por no dejarte ser, perdón por convertirme en aquello que tu querías y nunca mostrarte algo mas de lo que era que aquello. Algo que nunca fui. Algo que nunca fuimos. Algo que nunca seremos. 





lunes, 21 de diciembre de 2015

Voy caminando por la calle, mis pisadas se escuchan cada vez mas pesadas. Respiro. De nuevo al pasado, el ruido de los coches me aturde, un abrazo, lagrimas en ambos rostros -¡Fíjate por donde caminas!- es lo único que escucho al sentir como me bañaban con agua al derrapar un auto. Pasos, platicas; sirenas inundando las calles anunciando, como si fueran la propia muerte, una partida inevitable; el ruido de puertas, vomito de palabras de una persona a otra, a otra, a otra quejándose por el transito, por que las cosas han subido de precio, gente anunciando no se que cosa, pregonando como si lo que quisieran es quedarse sin pulmones, el vapor de los coches que siempre ocasiona el frío inunda la atmósfera, haciéndome, quizás, un poco mas difícil respirar.

El hastió es casi inevitable , me llama, me agota, me turba, cada paso es más difícil, cada metro se siente como un kilómetro desgastado. Luces, suciedad, nauseas, protestas ¿Qué ocurre? no atino nada hasta ver los carteles que llevan meses hablando de lo mismo; justicia, justicia, justicia ¿Existe? no lo se, aún no la conozco. El camión, el frío sentir de las monedas contra mi mano sudorosa, sin lugares, sin descanso, como siempre; recurro a la monotonía y me inserto los audífonos, nunca he entendido porque sigo escuchando lo mismo, tan vacío y sin vida ahora, next, next, next... Sin sentido, sin ganas... Incomodidad, empujones, mas hastío, el semáforo eterno que se me figura una perdida de tiempo y de vida inexistente, de prisa que en realidad nadie tiene, pero que todos aparentan -Aquí bajo-  alguien grita después de ser ignorados sus toquidos a la nada, a un chófer que solo piensa en donde mas hacer base y completar para el pomo y la caguama que tomaran los del sitio en la noche, la gente baja y suben nuevos rostros que observan impacientes entre las dos estrechas filas a la espera de un asiento vacío, mientras que aquellos que van sentados los ignoran con cara de incomodidad, viendo a la nada por las ventanas, escuchando solo ideas y problemas inconclusos que circulan por sus mentes. El frío de nuevo, aunque no se si sea preferible ante el calor humano del camión, la sensación de


lunes, 13 de julio de 2015

Aquello que entre sabanas no encuentras

Me tienes enamorada, enculada, estupidizada y cualquier otro adjetivo que se pueda relacionar con aquello de amar profundamente a alguien. Te vi a los ojos hoy y por primera vez en a una pizca de tres años te sentí distante, casi como si te costara trabajo tocarme y decirme "Te amo"
 Tuve que jalar tu brazo mas de tres veces para sentirme de algún modo  tan segura como siempre me he sentido bajo tus brazos, tengo que decirte que me sentí algo estúpida viéndote con aquella cara de tonta que suelo poner cuando te veo; tan feliz y tan tranquila al sentir mi cuerpo a lado del tuyo, como si fuese la mujer mas bella del universo, si, así me haces sentir siempre, pero vi tu mirada algo vacía, como buscando algo en un espacio inexistente que no esta, estará y no se si alguna vez estuvo.

jueves, 8 de enero de 2015

Rosa Té

A un parisino

26 de noviembre, 1878
Rosa Té está muy enferma, sus labios carmines cada día pierden mas el color y su largo cuello níveo se ve débil contra la almohada a la que lleva postrada ya un par de meses. El dinero cada vez es menos, mi maldita adicción nos ha dejado sin propiedades, sin sus bellos vestidos… Sin la capacidad de poder pagarle los medicamentos para la tuberculosis que se la come por dentro.  No la merezco, vendió sus  joyas para poderle pagar  a la servidumbre un par de meses pero  después de no recibir sueldo alguno se han ido, solo quedan dos o tres de sus damas mas fieles que no son capaces de dejar a la bella moribunda. Con los pocos vestidos finos que le quedan se arregla cada mañana, se colorea las mejillas y los labios para estar en su aposento lúgubre “Quiero  morir bonita” dice ella; Rosa Té aún enferma es bella, algunas veces cuando duerme, la observó y la acarició,  pienso que es la mujer mas bella aún con las ojeras púrpuras, los labios rosa pálido, los pómulos mas marcados que nunca, me provoca un nudo en la garganta que esta mujer hermosa, que amo inexorablemente este consciente de su lenta muerte, que cada vez parece mas próxima.
  Mi Rosa Té perdóname por tanto que te he hecho pasar… Mi bella Rosa Té, aún recuerdo el día que te conocí, paseando por la calle; atemorizado por tu apariencia créme de la créme apenas y me atreví a hablarte, pero en cuanto me viste, toda tu bondad y humildad salió a recibirme y a ahondar en una plática que nos mantuvo hasta que la oscuridad lo inundo todo, te despediste con un beso en la mejilla y partiste en tu carruaje, quedamos de vernos ahí mismo las siguientes semanas, hasta que pedí tu mano. Prometí cuidarte y no le he hecho… Perdóname… Perdóname… ¡Perdóname!
-Fin de la primera anotación  
7 de diciembre 1878
Continué con mi vicio a las apuestas con el fin de recuperar algo para curar a mi Rosa Té, pero sólo pierdo más y más, el dinero no alcanza y Rosa Té se esta dando cuenta, los últimos días me he quedado a cuidarla  y ¡es tan feliz! Siento como si se recuperara un poco mi pobrecita, algunas veces siento que tengo a la Té de toda la vida frente a mí, dice serle suficiente esta medicina de estar conmigo, pero su tos se ha ido intensificando y la cantidad de sangre es mayor, y aún en esas condiciones se las arregla para sonreír cada que entro a su cuarto, me muero por tocar sus labios, pero ella me lo niega diciendo que no quiere que enferme también y en caso de que ocurriese, ella no me podría cuidar y eso la mataría aún mas rápido. Es tan buena, conforme se le va  expirando la vida, siento que me estoy yendo con ella. Mi Rosita, mi Té, mi vida…No te vayas. Iré a probar suerte de nuevo con la esperanza de sacarte de esta oscura enfermedad que te arrebata de mis brazos.
-Fin de la segunda anotación

14 de diciembre 1878
Rosa Té apenas y se mueve, llegue en la madrugada y estaba como un tempano, sentada esperándome sobre su cama “¿A dónde fuiste? ¿Por qué tardaste tanto?” era lo único que atinaba a decirme entre tosidos, la tapé y estuve a su lado hasta que se quedo dormida, lloré sobre su regazo calladamente como un niño pequeño. Ya no quiere comer y dice que su dolor es tan grande que cree que hasta el alma le esta carcomiendo la enfermedad, estoy desesperado.
Las apuestas ya no funcionan y nadie quiere contratarme, el dinero que recibo de la pensión de mis padres ya no es suficiente y sin embargo no dejo de ir a jugar con la ilusión de que algo ocurra, pero solo pierdo, cada ficha que se va es como un día menos de vida de mi Rosa Té. Su talle ahora es como el un diente de león, tan delgado que al acostarla solo necesito medio brazo para rodearlo, una charada de la vida diciéndome de algún modo que mis brazos pronto ya no serán necesarios para ella ¿Qué voy a hacer yo sin Té en mi vida? No habrá nada.
-Fin de la tercera anotación
26 de diciembre, 1878
Rosa Té se me ha ido hoy, mi bella enferma solo dejo la silueta de su figura exquisita en la cama y el perfume de rosas que usaba de acuerdo a su nombre, siempre dijo que era de buena suerte llamarse como una flor con tal aroma, que así iba a dejar huella… Y la dejó, jamás me había puesto a apreciar su perfume como lo hice hoy.
 Llegué de jugar como cualquier día, solo que no era cualquiera, después de mil intentos llenos de fe para salvar a aquella que era el amor de mi vida, gané, gané lo suficiente como para que fuera tratada por el mejor médico del mundo, lo suficiente para ser digno de aquella mujer hermosa con corazón de oro, un millón  exacto. Brinque, corrí, lloré; lo cobré enseguida para llegar a casa con la buena noticia, para ver su sonrisa enorme y con todo el anhelo de una moribunda que se niega a morir… Llegué para encontrar un cuerpo a mitad de la sala a medio preparar para ser velado, creí era mi locura por no dormir bien en meses, corrí al cuarto esperando verla ataviada como siempre, estaba la cama vacía  y su perfume mezclado con ese olor casi imperceptible de cuando se acaba de morir. Deje a mi Rosa Té morir sola, esperándome eternamente en su cama, pero su alma no puedo seguir esperando, mi Té murió angustiada, cansada y esperando… ¿qué hombre soy?… ¿¡Qué clase de ser desalmado soy para no pasar junto a mi esposa lo últimos minutos!? grite por horas, sus fieles compañías me dijeron: “Señor, no se preocupe. La señora Té murió dormida, tanto que lo hacía últimamente la pobrecita, le aseguro que ni lo sintió aquella linda criatura… no se ponga tan mal no había nada que se pudiese hacer”
Fingí tranquilizarme y me encerré en este cuarto donde murió mi Rosita, mi pobre Rosita… Ya no tendrás que esperarme mi amor. Siempre voy a estar contigo.
-Fin de la cuarta y última anotación

  
Alana