Han pasado ya varios días desde que el verlo se ha vuelto algo
cotidiano, cada vez podía disimular menos mis temblores ante el aparecer de su
sonrisa y el dulce mirar de sus ojos que me resultaba tan apacible. Nuestra
pláticas se me hacían de las mejores cosas de mi estadía; sin importar la
magnificencia del Louvre o el hecho de que mi armario haya crecido
considerablemente a comparación de la poco ropa con la que llegue (que podía
esperar al estar en la capital de la moda y el hogar de una de mis diseñadoras
favoritas Le Grand Coco Chanel) o incluso mejor que la majestuosa exposición de
Dalí a la que asistimos. No había obra de arte, diseño o texto que me
cautivara del mismo modo que el, tan complicado y fácil de expresar
en palabras, sin criticas artísticas ya que al fin de cuentas y sin
importar lo encantada que estuviese, solo era humano, y eso era lo mejor , lo
que lo volvía aun mas maravilloso, tenía defectos e imperfecciones, un perfecto
imperfecto...
-Deberías de pasar a mi apartamento un día de estos, es mas si hoy no
tienes nada que hacer, podríamos ir
.-No puedo, debo volver, lo sabes, mañana tengo cosas que hacer, y con la
mudanza se me vuelve un poco mas complicado-
Y era cierto con el nuevo departamento y trabajar para la renta mis
horarios se volvían mas apretados; y bueno mas allá de que no podía, no debía,
la escena creándose en mi mente de lo que ocurriría ahí dentro me aterraba,
seria el duro golpe a la realidad en la cual iba a descubrir que no todo era
tan onírico y la magia se iría; dejando todo lo ocurrido atrás. Probablemente
dejaría de buscarme y hallaría a alguien mas en algún café para fascinarla como
a mi y luego dejarla perdida entre las sabanas de la cama en su departamento...
No podía evitar preguntarme cuantas mujeres tenían su sepulcro en esa cama con
su nombre grabado, bien marcado y fuerte sobre las almohadas, quitando el
antifaz que cubre sus senos y la envoltura de su sexo, como si fuera un dulce
terriblemente anhelado por un niño, y ellas sin mas, cayendo ante esa delirante
figura que mas que seducirlas; las tenía enamoradas, creando escenarios
ficticios e historias sin fundamentos, una obra de teatro vacía y tan llena al
mismo tiempo, es como si los actores estuviesen ahí pero con una audiencia
inexistente.
-No tardaremos mucho, lo prometo, no te retrasare- Tomo mi mano, y me llevo
caminando por la avenida Champs-Élysées pase el Arco del triunfo y en lugar de
detenerme a observarlo como siempre, apenas y lo note, los pensamientos en mi
mente me resultaban demasiado abrumantes apenas y hablaba y reía de momentos.
Rodeamos un par de calles hasta llegar a un edificio de baldosas color beige,
con ventanas blancas y pequeños balcones para plantas, entramos por unas
puertas de cristal y a diferencia de muchos condos que había visto por ahí que
rebasaban los limites de lo elegante, este lo mantenía sencillo, clásico con un
pequeño candelabro en el recibidor , duela y una pequeña mesa de centro para
que fuera colocada la correspondencia, quede agradablemente impresionada,
tomamos el elevador lo suficientemente grande para que entráramos los
dos y presiono el botón del 5to piso, me beso un poco durante el ascenso hasta
que se abrió la puerta caminamos por el pasillo y nos detuvimos
delante de su puerta; pese al temor que tenía, quería entrar.
-¿Lista mon chérie?- Me dijo emocionado
-Siempre- dije esbozando una amplía sonrisa, y es
que a pesar de todo el análisis de la situación que hice en mi mente, del contexto
perfectamente dibujado sobre lo que pasaría y del hecho de que el nivel de mis
nervios estuviese al limite de lo concebible, tenía también cierta emoción y no
necesariamente todas mis predicciones deben de ser exactas. Abrió la puerta y
era todo menos lo que yo tenía en mente, algo así como colillas por todos lados
y algo de desorden, bueno era de mis primeras predicciones y estaba equivocada
(supuse eso como una buena señal); las cosas ordenadas, su sala verde botella
contrastando perfectamente con lo demás, su comedor de vidrio y un librero
con muchisimos libros, moría por tomar uno y averiguar aun más de el, aunque ya
me había dicho sus libros favoritos, el trasfondo me interesaba, pero mi
ansiedad me traiciono
-Wow,que lindo departamento.
-No me envidies,
te aseguro que el tuyo estará aun mas lindo, lo habitara una bella persona- me
sonroje terriblemente ante esto y en mis adentros algo se encendió mas y una de
mis predicciones se había cumplido. Estaba enamorada.
- Para no perder la costumbre, ¿Quieres un café?
- Pensé que nunca lo diría Parisino, por
favor.
Se dirigió a la cocina y yo me quede
en la sala intentando organizar ideas, era un café como siempre, no algo más
aunque... Podría ser que quisiera que así fuera,no quería solo sus palabras, lo
quería a el. Escuche sus pasos de regreso interrumpiendo la toma de mi reciente
decisión se acerco y solo lo bese, al alejarnos se me quedo viendo sorprendido
supongo, no estaba así de decidida desde que lo bese afuera del hotel.
- No puedo evitar decirlo, te
ves hermosa con ese vestido- Su mano iba subiendo lentamente por mi muslo, mi
cintura, mis senos...
-¿Sabes como se
vería mejor?- Dije entrecortadamente
- ¿En el piso de la sala? Aunque, creo eso
no mejoraría el vestido, solo a ti.-Sus manos no se detenían mientras las mías
temblaron un poco al escuchar esto, pero mi decisión podía mas.
-Es una opción verlo en el piso, aunque ¿sabes? Tu ropa
sería el perfecto acompañante. Y yo, yo probablemente también me vea mejor
contigo, así a mi lado.
Mi análisis se
fue junto con nuestra ropa, que efectivamente se veía bien en el piso,el aroma
a café envolviendo la habitación,y nosotros; bueno no quedo exactamente a lado
de mi...
