lunes, 21 de diciembre de 2015

Voy caminando por la calle, mis pisadas se escuchan cada vez mas pesadas. Respiro. De nuevo al pasado, el ruido de los coches me aturde, un abrazo, lagrimas en ambos rostros -¡Fíjate por donde caminas!- es lo único que escucho al sentir como me bañaban con agua al derrapar un auto. Pasos, platicas; sirenas inundando las calles anunciando, como si fueran la propia muerte, una partida inevitable; el ruido de puertas, vomito de palabras de una persona a otra, a otra, a otra quejándose por el transito, por que las cosas han subido de precio, gente anunciando no se que cosa, pregonando como si lo que quisieran es quedarse sin pulmones, el vapor de los coches que siempre ocasiona el frío inunda la atmósfera, haciéndome, quizás, un poco mas difícil respirar.

El hastió es casi inevitable , me llama, me agota, me turba, cada paso es más difícil, cada metro se siente como un kilómetro desgastado. Luces, suciedad, nauseas, protestas ¿Qué ocurre? no atino nada hasta ver los carteles que llevan meses hablando de lo mismo; justicia, justicia, justicia ¿Existe? no lo se, aún no la conozco. El camión, el frío sentir de las monedas contra mi mano sudorosa, sin lugares, sin descanso, como siempre; recurro a la monotonía y me inserto los audífonos, nunca he entendido porque sigo escuchando lo mismo, tan vacío y sin vida ahora, next, next, next... Sin sentido, sin ganas... Incomodidad, empujones, mas hastío, el semáforo eterno que se me figura una perdida de tiempo y de vida inexistente, de prisa que en realidad nadie tiene, pero que todos aparentan -Aquí bajo-  alguien grita después de ser ignorados sus toquidos a la nada, a un chófer que solo piensa en donde mas hacer base y completar para el pomo y la caguama que tomaran los del sitio en la noche, la gente baja y suben nuevos rostros que observan impacientes entre las dos estrechas filas a la espera de un asiento vacío, mientras que aquellos que van sentados los ignoran con cara de incomodidad, viendo a la nada por las ventanas, escuchando solo ideas y problemas inconclusos que circulan por sus mentes. El frío de nuevo, aunque no se si sea preferible ante el calor humano del camión, la sensación de


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