viernes, 29 de junio de 2012

París en un café IV

IV

Nunca me había sentido así,tan extasiada, tan llena de vida como yendo de su mano por las calles, así, sin rumbo, solo dejándonos llevar firmemente por el empuje de ese beso,sentía todo sacado de una película, en blanco y negro sin incomodidades y compartiendo nuestros labios. Que queríamos un retrato a las orillas del Sena, que subiríamos a la Torre Eiffel, que recorreríamos todos los cafés de París, pareciamos prófugos del Asilo Charenton; nos reíamos a carcajadas mientas contábamos anécdotas,  no se como alguien no reporto haber vislumbrado a un par de locos en las aceras.
-Y ¿que es lo que te gusta hacer?- Me dijo mientras veíamos hacia el río en un puente
-Leer, escribir... Arte en si, ¿Nunca haz escrito en tu cabeza?- Me vio algo incrédulo y luego se rió
 -Claro ¿quien no lo ha hecho? Cuando se te ocurren mil cosas y las acomodas allí, el problema es que luego se olvidan, o las pones en papel y no se ven iguales que como las pensaste.
-Bueno, pues en este momento estoy escribiendo.
-¿Ah si? Me gustaría saber acerca de lo que escribes.- Sonrió, y me hubiera encantado decirle todo lo que se estaba construyendo en mi mente, lo deliciosa que se me hacia la escena a su lado, el rio, la perfecta y fría noche, como seguía impreso en mis labios el calor de los suyos, y lo terriblemente encandilada que me tenia su aroma, su persona... Pero me limite a decir un simple "Sobre lo agradable que es esto" Y es que no quería que pensara que estaba loca, que iba haciendo escenas mentales en mi cabeza, tal vez después de tanto tiempo de limitaciones emocionales, esto me desquicio un poco, pero en verdad había algo en el que me hizo perder la cordura, no se si fue el hecho de que la luz de la luna lo hacia ver todavía, mil veces mas guapo de lo que se veía en la mañana cuando lo encontré,o percatarme de que mientras mas me hablaba me daba cuenta de lo culto que era, de lo interesante, inteligente y que concordábamos en muchas cosas, de lo curioso que se me hacia todo esto y como sentía que lo conocía de mas de un día. No se porque, si fue un estúpido o afortunado impulso, pero me deje caer en su hombro y sus brazos sin mas, total... Que importaba, me había besado ya, y yo estaba un poco alucinada, necesitaba sentirlo así y ver que era mas real y no tan onírico como lo veía y es que este tipo de cosas solo las había leído en esas novelas de las que tanto me quejaba, pero, muy muy en el fondo, desearías que fuera posible aunque sea solo 1 minuto, incluso había olvidado que vine a París huyendo de esto, no sabía si  lo iba a volver a ver, tal vez en verdad era un loco que había escapado, mañana lo encontrarían, tendría un terrible castigo, le inyectarían mil y un narcóticos y podría creer que todo esto era producto de los medicamentos o simplemente lo olvidaría... Idioteces las que digo, no estaría vestido así, ni hablaría tan fluido como lo hace... Quizas una enfermedad terminal que lo fulminara mañana y quiere disfrutarlo todo, un primer beso, un abrazo, recorrer las calles aunque sea a lado de una desconocida... no, si fuera eso estaría con su familia. Y mi ultima posibilidad; esto era real, tanto como el adorable calor de sus brazos alrededor mio, y su pesada respiración en mi oido, reí a mi adentros por mis tontas justificaciones a su presencia a mi lado  y me concentre solo en que ahí estaba no importaba como o porque, o si desaparecería de un momento a otro como me había pasado, por esos momentos todo el pasado  y las preocupaciones se vaciaron de mi mente tal como agua que ahora fluyera por el río, para poder analizarlos como si fueran un reflejo,sin importarme nada, ajeno a mi, aunque... "El río esta en todos lados"  y no debía olvidarlo.

Hace mucho tiempo cuando aun era ingenua y escéptica hacia el fin de las relaciones, pensaba en que encontraría a alguien lo suficientemente interesante para mantener una platica de horas, que se sintiera interesado por mi genuinamente, nos enamoraríamos, probablemente viviríamos juntos y bueno el típico final feliz....No pude estar mas equivocada, fue algo que aprendí después de mucho viajes y muchos golpes de frente....
 - Ya estoy cansada.- Se lo dije entre sollozos, me dolía el simple hecho de pronunciar las palabras. -¿Cansada? ¿Cansada de que? ¿De reclamarme siempre, de que creas que debo estar disponible para ti las 24 horas del día, o de llenarme todo el maldito día con tus mimos? ¿Dime de que estas cansada Alana? Cuando el único que debería de estar cansado soy yo, de ti.-
Me vio con una mirada que bien pudo pasar por un afilado cuchillo, sentí como si me echaran un balde de agua helada,  o como si me abofetearan y fuera incapaz de hacer nada, lo quería, cierto y mucho y pude quedarme como siempre callada y ofreciendo disculpas con un beso, pero ¿Disculparme de que? Estando con el no he hecho otra cosa que pensar que me equivoco, sin admitir que es el
-¿Cansada de que? De ti, de mi, de nosotros; de ver como me enfermas un poco mas todos los días y piensas que hago todo mal, como si simplemente no fuese suficiente, y fuera de la cama todo fuera amargura, ¡Te odio! Dime ¿Acaso tengo que abandonarme para llenarte a ti? No estoy...
-Vete si es lo que quieres.- Y se sentó con tranquilidad en los sillones de satén morado que estaban al pie de la cama, esa cama que había sido el único lugar donde me sentía segura, y que ahora se levantaba ante mi, amenazando con atarme si no levantaba vuelo. Tome mis 2 maletas y empece a guardar cosas automáticamente sin decirle nada, como un robot lo hice todo, pude pelear y decir que había pagado la mitad de ese lugar que fue mi casa un tiempo, pero ya no era mio, me sentía tan ajena a el, inclusive al olor a cigarrillo que me había encargado de impregnar por toda la casa y ahora solo e olia como azufre, me era desconocido, y no lo quería, y es que ¿quien quiere estar en el ombligo de su infierno?  Repase todo con la mirada, despidiéndome de los recuerdos,  de los lugares que habíamos compartido y pensé serían siempre nuestros, ni siquiera intento detenerme, salí por la puerta muy decidida a no regresar, tenía mi chequera con mis ahorros, y mis tarjetas de crédito, podía arreglármelas con eso por lo menos medio año, fui a casa de una amiga y estuve unos cuantos meses, cuando me entere de que me buscaba y entendí que lo mejor era también irme de Berlín, me despedí de la gente mas cercana y tome el primer tren a París, y todo iba a ser totalmente nuevo..  Si, era lo que yo no sabía que en verdad era totalmente nuevo y desconocido para mi.

-Ya es muy noche debería de regresarte a tu hotel- Me dijo apartándome un poco
-Si, creo que es lo mejor debo hacer mil y un cosas en el día, sera largo...
-¿Lo suficiente como para no abrirte espació y vernos aunque sea un rato?- Me desarmo de nuevo con la mirada, y a pesar del pretexto que le había propuesto para vernos, esperaba que mencionara algo así.
-Tal vez tenga un rato en la tarde,  ¿En el mismo café?- Y lo vi con una mezcla de emoción y alegría.
-En el mismo café turista, solo espero pueda llegar de nuevo, por lo que he visto es un poco distraida.
-No iba distraida, solo iba muy interesada en tu conversación eso es todo- Claro soy distraida , lo se, pero el no ayudaba mucho a que mi sentido de orientación estuviera alerta.
-Interesante personaje que eres Antoine.
-Interesante cumplido.
Caminamos,mas calladamente hacía el hotel, supongo los dos estábamos sorprendidos de lo bien que había ido esto. Al pararme en la puerta, no sabía que hacer, si voltearme entrar y simplemente decir adiós, o no decir nada, hasta que mis cerebro se nublo y lo único que hice fue besarlo, sonreir y darme la vuelta, nunca lo habría hecho, pero después de todo, esto era nuevo, yo era nueva.






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