Me estoy cansando de los pensamientos acosantes en las noches
de las horas de angustia que me proporcionan
de rodar cansadamente en la cama esperando a que el peso en mi cabeza se vuelva liviano.
Estoy cansada de callar aquello que nunca te digo
como lo bien que se te ve aquella playera
o la expresión que haces al cerrar tus ojos antes de soltar una carcajada,
de desviar mi mirada cuando me gustaría verte durante mas tiempo
de sellar mis labios cuando ansió por darte un beso, o decirte las mil y un maneras en las que te amo.
También estoy cansada de todas aquellas dudas y miedos que nunca me atrevo a decirte en persona
y los apilo en mi cabeza como aquellos libros que jamas leería,
o tirándolos al suelo pisoteándolos como la ultima fumada del cigarrillo que tanto odio y nunca he probado.
Algún día tal vez haga todo eso
aquel día que me canse de cansarme y me hastié de mis pensamientos acosantes en las noches
de las horas de angustia que me proporcionan
de rodar cansadamente en la cama esperando a que el peso en mi cabeza se vuelva liviano.
Alana
lunes, 7 de enero de 2013
jueves, 20 de diciembre de 2012
De aquello que no se habla
Las palpitaciones en mi pecho me abruman, el hormigueo en mis manos, los pensamientos fugaces y ágiles en mi mente escapando a los flechazos de mi razonamiento, las lagrimas me inundan a cada momento y la sonrisa sin autenticidad lastima mis pómulos acusándola de su indigna presencia, la locura y la confusión ante lo que me ocurre me resulta aterradora, los fantasmas invaden mi pluma.
Asomo mi cabeza a la ventana con cigarrillo en mano con la esperanza de aclararme, la oscuridad de la noche me resulta estremecedora; mis temores de niña reaparecen, figuras arrastrándose en el piso subiendo por los muros, la sonrisa diabólica, los ojos faltos de emociones, las sombras que se hacen gigantes, descarnados saliendo de la oscuridad, corro a la seguridad de los muros sin acceso a la noche, limpio mi sudor frió frente a el espejo, lavo mi cara y ahí están de nuevo a mi espalda en el espejo, mi rostro transformado en una mueca casi inhumana, solo los ojos me quedan para gritar a los horrores que presencio, regresan los susurros ¡No soy yo! ¿Quien eres? ¿Que quieres¨?
Me encierro en mi cuarto resbalándome hasta sentarme enfrente de la puerta , mi respiración agitada, aprieto la alfombra voy a gatas y escalo como puedo a mi cama, un ovillo inmóvil y desnudo en un nido de sabanas, de pensamientos, la cabeza entre las piernas y los miedos escapando por los poros ¿Desde cuando me dominan? Volteo y veo su rostro desalmado me envuelve entre sus fríos brazos, besa mis labios "Todo estará bien ahora, estoy aquí para no irme nunca" Mis ojos se desorbitan del pánico, palidezco, su rostro, la pared menta... Negro.
martes, 16 de octubre de 2012
París en un café VII
Pasamos el fin de semana entero en su departamento, amándonos de momento y platicando en otros; aun así se me revolvía el estomago con solo pensar que no le había dicho nada de mi historia y yo sabía casi todo de la suya, estábamos claramente mas embriagados el uno por el otro, y me asustaba que regresara a su estado de sobriedad al escucharme, alcanzando a vislumbrar ese tono perverso y frío que de momentos pintaba mi alma o aquel deslavado color de niña asustadiza y enamorada ensimismada en sus mil y un fantasías que se ocultaban al primer monstruo saliendo del armario amenazando con destruirlas.
Me fui el domingo en la noche prometiendo que lo vería al día siguiente, y pese a sus intentos de acompañarme lo convencí de dejarme ir sola, le dije que el departamento no estaba muy lejos y podía tomar un taxi. Fue algo extraño el sentir que nos separábamos después de esos días a su lado, había llegado a adorar su presencia, viéndolo con su cara sonrosada y sus rulos despeinados al despertar, rondando alrededor suyo, disminuyendo mi cordura a cada centímetro que se aproximaba a mi, justo por eso debía contarle todo , no podía comenzar algo con el si no entendía el porque de mis reacciones, si no justificaba mi falta de confianza a veces , tenía que saberlo todo antes de perdernos más en lo que sentíamos, si es que podíamos hacerlo; salí y le di un beso caminando en el angosto pasillo, solo oyendo el resonar de mis tacones sobre las baldosas, martillando mi cerebro como si fueran las manecillas incesantes del reloj contando los minutos que me quedaban, anunciando que pronto estaría al filo de caer, con el eco de miedo resonando en las paredes, me di media vuelta antes de que cerrara la puerta al alejarme por completo
-En verdad le amo parisino-
-Al igual que yo a usted turista-
Sonreí amargamente, y me fui para perderme en mi desordenado departamento lleno de cajas y muebles sin desembalar, mis recuerdos amontonados en pilares que amenazaban con caerme encima, sin poderlos ordenar nunca en el lugar apropiado, todo Alemania parecía estar en esos simples objetos, cada charla, cada fiesta,cada beso y cada lagrima; impregnados en el sillón para el café, en la mesa de noche,. en el armario,el espejo, y las cajas repletas de cosas;era todo lo que que allá tenía, y en teoría debía dejar todo atrás pero eran mis cosas y las necesitaba.
Yo no planeaba una estadía permanente, así que no contaba con el dinero necesario para poder amueblar un condó, suficiente tenía con la renta y mis gastos personales que en realidad eran más de los necesarios, pero el sueldo en mi nuevo trabajo me permitía darme esos pequeños lujos, un puesto de editora en "Christian Bourgois" esperando a entrar prontamente al ámbito literario en una de las plataformas mas grandes e inspiradoras de la literatura: París. Mi otro motivo por absurdo que pareciese era Antoine... no tenía nada que me atara a este lugar hasta que lo conocí y observando un fragmento de su mente fue aún mas fácil perderme en estas calles, en los arboles y en el frío de la ciudad, perderme en el a pesar de lo que parecía poco tiempo desde nuestro primer encuentro, el trabajo y la ciudad parecían razones muy vanales a lado de haber conocido a Antoine, en realidad lo eran, y todas estas ya debían ser sabidas por Alej. El fue el monstruo en el cual caí en lo que parecían los confines de las humanidad en la propia celda que entre los dos habíamos creado, mi más terrible abusador, mi mejor amigo, mi amante y al mismo tiempo la persona que fue victima de mis banalidades y reproches durante años, ambos eramos nuestros torturadores el mio , yo suya.
Debía de tener un par de días desde que recibió el camión de la mudanza, que trasladaría mis cosas a París, casi puedo asegurar que lo hizo de mala gana, había hecho los arreglos con el por correo electrónico, no tenía muchas ganas de tratarlo por el teléfono escuchando el sarcasmo y reproche en su voz tal como me la imaginaba en la correspondencia virtual que me enviaba "Espero te este yendo de maravilla en la capital del perfume, dime, ¿Tienes dinero suficiente? ¿Ya te encuentras "estable"? ¿Ya encontraste alguien con quien pasar tus noches para no sentirte sola ante mi ausencia?" No creía que nada de aquello fuera de su incumbencia así que me limite a responder
"No creo que sea de suma importancia el que sepas como he estado, no quiero charlar contigo, en realidad solo quiero avisarte que un mudanza llegara en unos días, para poder tener todas mis pertenencias de vuelta, lo que sabes que tu compraste no es necesario que lo escondas, mande una lista especificando lo que es mio.
Recuerdos, Alana"
Puedo casi ver su cara retorcida por la rabia que el invadía al saber que estaba decidida a hacer mi huida algo definitivo, al saber que pronto me escapaba completamente de su vida sin dejar nada a cambio por lo buenos momentos, o alguna señal parcial de que podría regresar en unos meses o más a nuestra pequeña rutina de peleas y espirales de desconfianza.Orgulloso como es me lo imaginaba en la puerta principal, con su ceño fruncido y un cigarrillo en la mano; observando callado y recelosamente como me llevaban toda, como a cada minuto mi rastro era apenas perceptible, se iban mi tocador que estaba repleto de cremas de las cuales siempre reprochaba debido a lo mucho que gastaba en ellas, pero terminaba adorando porque volvían el olor que ya lo volvía loco en algo adictivo; puedo jurara que añoro ver pasar los cajones de lo que siempre me veía sacar mis cientos de juegos de ropa interior, sabiendo que a mitad de la noche terminarían tirados en algún lugar de la casa, tal vez en la sala o a la puesta del baño, o debajo de la cama; riendo histericamente cuando a la mañana siguiente descubría algún encaje destrozado. Junto con mis cosas me llevaba mi esencia que tanto me empeñe en dejar en aquellos rincones, diciéndole como en un susurro de viento silencioso mi ultima despedida y que aquel boleto que compre una madrugada hacia París , era un boleto sin regreso.
Desempaque poco a poco, decidiéndome a ignorar los malo recuerdo y recuperar los buenos, se me fue el tiempo hasta que descubrí un rayo de color ocre espiándome sutilmente por la ventana, recorrí con la mirada lentamente el apartamento como si no lo conociera y tuviese nulo conocimiento acerca del día y la hora que era, me sentía desubicada después de pasar toda la noche reconstruyendo la historia desordenadamente conforme iba acomodando todo, recobre el sentido y vi ese lugar casi como casa, tenía forma y estaba exhausta no solo físicamente, pero el peso que cargaba ante mi inminente pasado tenía agotada la columna vertebral de mis sentimientos, y mis ideas me pesaban ante la creación de una escena contándole mi vida a Antoine, no encontraba el modo indicado y sin embargo debía hacerlo, me fui apesadumbrada a la cama, y me rendí ante el tacto de el almohadón con mi cabeza.
Desperté algo atolondrada al recordar la cita que tenía con Antoine, me bañe rápidamente y me arregle lo mejor que pude con un vestido blanco y floreado a juego con unas alpargatas, tome mi bolso y me aventure a nuestro primer escenario donde el olor a pan y café me seguían alentando a sentarme en ese pequeño callejón de París,y ahí estaba pero en lugar de tener un periódico en mano, tenía la mirada expectante a mi aparición la cual recibió esbozando una gran sonrisa, esta vez en lugar de indicarme qe me sentara como aquel día se levanto para besarme levemente
-Te ves hermosa- Sentía el aliento mientras lo decía en mi cuello
-Tu te ves guapisimo- No lo decía en afán de devolverle el cumplido como cortesía, en realidad lo hacía como todas las veces que lo veía, impecablemente guapo, con aquellas facciones no del todo armoniosas pero que en su cara hacían un recuadro quita alientos. Tomamos asiento y pedimos el almuerzo, mientras poco a poco me armaba de valor para desentrañarme enfrente de el.
-Creo que es hora de que sepas más de mi, de lo que soy y porque me refugie aquí, no es que mi pasado sea algo tan serio, no soy una prófuga criminal, o inmigrante de algún lado, huyo de mis fantasmas, huyo de lo que fui, curo heridas y recupero lo que me gusta-
Intento interrumpirme con apenas un leve quejido pero continué como si no lo hubiese escuchado.
-Te mencione que tengo una historia parecida a la tuya, pero ocupe ambos papeles pase de victimaria a victima en cuestión de nada, comprobé la existencia del karma y lo pague caro, su nombre es Alej y...-
-Tsssht ahora el que te manda callar soy yo, entiendo que tengas un pasado y que quieras explicármelo, yo no quiero que lo hagas, quiero curar tus aflicciones a ciegas, tal vez hice mal en contarte lo mio, no quiero que tengamos de plataforma de despegue nuestro pasado, no quiero que nos persigan fantasmas que a lo mejor ya no lo hacen... Desde cero...desde limpio, con el paso del tiempo tu historia se ira contando, cuando alguna otra. exista.. conmigo- Me dejo sin palabras de nuevo, entre aliviada y enajenada con su forma de ser, le tome la mano y la estruje en señal de aceptación, estaba enamorada y no podía perder nada.... Nada que no hubiese perdido antes.
Me fui el domingo en la noche prometiendo que lo vería al día siguiente, y pese a sus intentos de acompañarme lo convencí de dejarme ir sola, le dije que el departamento no estaba muy lejos y podía tomar un taxi. Fue algo extraño el sentir que nos separábamos después de esos días a su lado, había llegado a adorar su presencia, viéndolo con su cara sonrosada y sus rulos despeinados al despertar, rondando alrededor suyo, disminuyendo mi cordura a cada centímetro que se aproximaba a mi, justo por eso debía contarle todo , no podía comenzar algo con el si no entendía el porque de mis reacciones, si no justificaba mi falta de confianza a veces , tenía que saberlo todo antes de perdernos más en lo que sentíamos, si es que podíamos hacerlo; salí y le di un beso caminando en el angosto pasillo, solo oyendo el resonar de mis tacones sobre las baldosas, martillando mi cerebro como si fueran las manecillas incesantes del reloj contando los minutos que me quedaban, anunciando que pronto estaría al filo de caer, con el eco de miedo resonando en las paredes, me di media vuelta antes de que cerrara la puerta al alejarme por completo
-En verdad le amo parisino-
-Al igual que yo a usted turista-
Sonreí amargamente, y me fui para perderme en mi desordenado departamento lleno de cajas y muebles sin desembalar, mis recuerdos amontonados en pilares que amenazaban con caerme encima, sin poderlos ordenar nunca en el lugar apropiado, todo Alemania parecía estar en esos simples objetos, cada charla, cada fiesta,cada beso y cada lagrima; impregnados en el sillón para el café, en la mesa de noche,. en el armario,el espejo, y las cajas repletas de cosas;era todo lo que que allá tenía, y en teoría debía dejar todo atrás pero eran mis cosas y las necesitaba.
Yo no planeaba una estadía permanente, así que no contaba con el dinero necesario para poder amueblar un condó, suficiente tenía con la renta y mis gastos personales que en realidad eran más de los necesarios, pero el sueldo en mi nuevo trabajo me permitía darme esos pequeños lujos, un puesto de editora en "Christian Bourgois" esperando a entrar prontamente al ámbito literario en una de las plataformas mas grandes e inspiradoras de la literatura: París. Mi otro motivo por absurdo que pareciese era Antoine... no tenía nada que me atara a este lugar hasta que lo conocí y observando un fragmento de su mente fue aún mas fácil perderme en estas calles, en los arboles y en el frío de la ciudad, perderme en el a pesar de lo que parecía poco tiempo desde nuestro primer encuentro, el trabajo y la ciudad parecían razones muy vanales a lado de haber conocido a Antoine, en realidad lo eran, y todas estas ya debían ser sabidas por Alej. El fue el monstruo en el cual caí en lo que parecían los confines de las humanidad en la propia celda que entre los dos habíamos creado, mi más terrible abusador, mi mejor amigo, mi amante y al mismo tiempo la persona que fue victima de mis banalidades y reproches durante años, ambos eramos nuestros torturadores el mio , yo suya.
Debía de tener un par de días desde que recibió el camión de la mudanza, que trasladaría mis cosas a París, casi puedo asegurar que lo hizo de mala gana, había hecho los arreglos con el por correo electrónico, no tenía muchas ganas de tratarlo por el teléfono escuchando el sarcasmo y reproche en su voz tal como me la imaginaba en la correspondencia virtual que me enviaba "Espero te este yendo de maravilla en la capital del perfume, dime, ¿Tienes dinero suficiente? ¿Ya te encuentras "estable"? ¿Ya encontraste alguien con quien pasar tus noches para no sentirte sola ante mi ausencia?" No creía que nada de aquello fuera de su incumbencia así que me limite a responder
"No creo que sea de suma importancia el que sepas como he estado, no quiero charlar contigo, en realidad solo quiero avisarte que un mudanza llegara en unos días, para poder tener todas mis pertenencias de vuelta, lo que sabes que tu compraste no es necesario que lo escondas, mande una lista especificando lo que es mio.
Recuerdos, Alana"
Puedo casi ver su cara retorcida por la rabia que el invadía al saber que estaba decidida a hacer mi huida algo definitivo, al saber que pronto me escapaba completamente de su vida sin dejar nada a cambio por lo buenos momentos, o alguna señal parcial de que podría regresar en unos meses o más a nuestra pequeña rutina de peleas y espirales de desconfianza.Orgulloso como es me lo imaginaba en la puerta principal, con su ceño fruncido y un cigarrillo en la mano; observando callado y recelosamente como me llevaban toda, como a cada minuto mi rastro era apenas perceptible, se iban mi tocador que estaba repleto de cremas de las cuales siempre reprochaba debido a lo mucho que gastaba en ellas, pero terminaba adorando porque volvían el olor que ya lo volvía loco en algo adictivo; puedo jurara que añoro ver pasar los cajones de lo que siempre me veía sacar mis cientos de juegos de ropa interior, sabiendo que a mitad de la noche terminarían tirados en algún lugar de la casa, tal vez en la sala o a la puesta del baño, o debajo de la cama; riendo histericamente cuando a la mañana siguiente descubría algún encaje destrozado. Junto con mis cosas me llevaba mi esencia que tanto me empeñe en dejar en aquellos rincones, diciéndole como en un susurro de viento silencioso mi ultima despedida y que aquel boleto que compre una madrugada hacia París , era un boleto sin regreso.
Desempaque poco a poco, decidiéndome a ignorar los malo recuerdo y recuperar los buenos, se me fue el tiempo hasta que descubrí un rayo de color ocre espiándome sutilmente por la ventana, recorrí con la mirada lentamente el apartamento como si no lo conociera y tuviese nulo conocimiento acerca del día y la hora que era, me sentía desubicada después de pasar toda la noche reconstruyendo la historia desordenadamente conforme iba acomodando todo, recobre el sentido y vi ese lugar casi como casa, tenía forma y estaba exhausta no solo físicamente, pero el peso que cargaba ante mi inminente pasado tenía agotada la columna vertebral de mis sentimientos, y mis ideas me pesaban ante la creación de una escena contándole mi vida a Antoine, no encontraba el modo indicado y sin embargo debía hacerlo, me fui apesadumbrada a la cama, y me rendí ante el tacto de el almohadón con mi cabeza.
Desperté algo atolondrada al recordar la cita que tenía con Antoine, me bañe rápidamente y me arregle lo mejor que pude con un vestido blanco y floreado a juego con unas alpargatas, tome mi bolso y me aventure a nuestro primer escenario donde el olor a pan y café me seguían alentando a sentarme en ese pequeño callejón de París,y ahí estaba pero en lugar de tener un periódico en mano, tenía la mirada expectante a mi aparición la cual recibió esbozando una gran sonrisa, esta vez en lugar de indicarme qe me sentara como aquel día se levanto para besarme levemente
-Te ves hermosa- Sentía el aliento mientras lo decía en mi cuello
-Tu te ves guapisimo- No lo decía en afán de devolverle el cumplido como cortesía, en realidad lo hacía como todas las veces que lo veía, impecablemente guapo, con aquellas facciones no del todo armoniosas pero que en su cara hacían un recuadro quita alientos. Tomamos asiento y pedimos el almuerzo, mientras poco a poco me armaba de valor para desentrañarme enfrente de el.
-Creo que es hora de que sepas más de mi, de lo que soy y porque me refugie aquí, no es que mi pasado sea algo tan serio, no soy una prófuga criminal, o inmigrante de algún lado, huyo de mis fantasmas, huyo de lo que fui, curo heridas y recupero lo que me gusta-
Intento interrumpirme con apenas un leve quejido pero continué como si no lo hubiese escuchado.
-Te mencione que tengo una historia parecida a la tuya, pero ocupe ambos papeles pase de victimaria a victima en cuestión de nada, comprobé la existencia del karma y lo pague caro, su nombre es Alej y...-
-Tsssht ahora el que te manda callar soy yo, entiendo que tengas un pasado y que quieras explicármelo, yo no quiero que lo hagas, quiero curar tus aflicciones a ciegas, tal vez hice mal en contarte lo mio, no quiero que tengamos de plataforma de despegue nuestro pasado, no quiero que nos persigan fantasmas que a lo mejor ya no lo hacen... Desde cero...desde limpio, con el paso del tiempo tu historia se ira contando, cuando alguna otra. exista.. conmigo- Me dejo sin palabras de nuevo, entre aliviada y enajenada con su forma de ser, le tome la mano y la estruje en señal de aceptación, estaba enamorada y no podía perder nada.... Nada que no hubiese perdido antes.
jueves, 16 de agosto de 2012
París en un café V
Han pasado ya varios días desde que el verlo se ha vuelto algo
cotidiano, cada vez podía disimular menos mis temblores ante el aparecer de su
sonrisa y el dulce mirar de sus ojos que me resultaba tan apacible. Nuestra
pláticas se me hacían de las mejores cosas de mi estadía; sin importar la
magnificencia del Louvre o el hecho de que mi armario haya crecido
considerablemente a comparación de la poco ropa con la que llegue (que podía
esperar al estar en la capital de la moda y el hogar de una de mis diseñadoras
favoritas Le Grand Coco Chanel) o incluso mejor que la majestuosa exposición de
Dalí a la que asistimos. No había obra de arte, diseño o texto que me
cautivara del mismo modo que el, tan complicado y fácil de expresar
en palabras, sin criticas artísticas ya que al fin de cuentas y sin
importar lo encantada que estuviese, solo era humano, y eso era lo mejor , lo
que lo volvía aun mas maravilloso, tenía defectos e imperfecciones, un perfecto
imperfecto...
-Deberías de pasar a mi apartamento un día de estos, es mas si hoy no
tienes nada que hacer, podríamos ir
.-No puedo, debo volver, lo sabes, mañana tengo cosas que hacer, y con la
mudanza se me vuelve un poco mas complicado-
Y era cierto con el nuevo departamento y trabajar para la renta mis
horarios se volvían mas apretados; y bueno mas allá de que no podía, no debía,
la escena creándose en mi mente de lo que ocurriría ahí dentro me aterraba,
seria el duro golpe a la realidad en la cual iba a descubrir que no todo era
tan onírico y la magia se iría; dejando todo lo ocurrido atrás. Probablemente
dejaría de buscarme y hallaría a alguien mas en algún café para fascinarla como
a mi y luego dejarla perdida entre las sabanas de la cama en su departamento...
No podía evitar preguntarme cuantas mujeres tenían su sepulcro en esa cama con
su nombre grabado, bien marcado y fuerte sobre las almohadas, quitando el
antifaz que cubre sus senos y la envoltura de su sexo, como si fuera un dulce
terriblemente anhelado por un niño, y ellas sin mas, cayendo ante esa delirante
figura que mas que seducirlas; las tenía enamoradas, creando escenarios
ficticios e historias sin fundamentos, una obra de teatro vacía y tan llena al
mismo tiempo, es como si los actores estuviesen ahí pero con una audiencia
inexistente.
-No tardaremos mucho, lo prometo, no te retrasare- Tomo mi mano, y me llevo
caminando por la avenida Champs-Élysées pase el Arco del triunfo y en lugar de
detenerme a observarlo como siempre, apenas y lo note, los pensamientos en mi
mente me resultaban demasiado abrumantes apenas y hablaba y reía de momentos.
Rodeamos un par de calles hasta llegar a un edificio de baldosas color beige,
con ventanas blancas y pequeños balcones para plantas, entramos por unas
puertas de cristal y a diferencia de muchos condos que había visto por ahí que
rebasaban los limites de lo elegante, este lo mantenía sencillo, clásico con un
pequeño candelabro en el recibidor , duela y una pequeña mesa de centro para
que fuera colocada la correspondencia, quede agradablemente impresionada,
tomamos el elevador lo suficientemente grande para que entráramos los
dos y presiono el botón del 5to piso, me beso un poco durante el ascenso hasta
que se abrió la puerta caminamos por el pasillo y nos detuvimos
delante de su puerta; pese al temor que tenía, quería entrar.
-¿Lista mon chérie?- Me dijo emocionado
-Siempre- dije esbozando una amplía sonrisa, y es
que a pesar de todo el análisis de la situación que hice en mi mente, del contexto
perfectamente dibujado sobre lo que pasaría y del hecho de que el nivel de mis
nervios estuviese al limite de lo concebible, tenía también cierta emoción y no
necesariamente todas mis predicciones deben de ser exactas. Abrió la puerta y
era todo menos lo que yo tenía en mente, algo así como colillas por todos lados
y algo de desorden, bueno era de mis primeras predicciones y estaba equivocada
(supuse eso como una buena señal); las cosas ordenadas, su sala verde botella
contrastando perfectamente con lo demás, su comedor de vidrio y un librero
con muchisimos libros, moría por tomar uno y averiguar aun más de el, aunque ya
me había dicho sus libros favoritos, el trasfondo me interesaba, pero mi
ansiedad me traiciono
-Wow,que lindo departamento.
-No me envidies,
te aseguro que el tuyo estará aun mas lindo, lo habitara una bella persona- me
sonroje terriblemente ante esto y en mis adentros algo se encendió mas y una de
mis predicciones se había cumplido. Estaba enamorada.
- Para no perder la costumbre, ¿Quieres un café?
- Pensé que nunca lo diría Parisino, por
favor.
Se dirigió a la cocina y yo me quede
en la sala intentando organizar ideas, era un café como siempre, no algo más
aunque... Podría ser que quisiera que así fuera,no quería solo sus palabras, lo
quería a el. Escuche sus pasos de regreso interrumpiendo la toma de mi reciente
decisión se acerco y solo lo bese, al alejarnos se me quedo viendo sorprendido
supongo, no estaba así de decidida desde que lo bese afuera del hotel.
- No puedo evitar decirlo, te
ves hermosa con ese vestido- Su mano iba subiendo lentamente por mi muslo, mi
cintura, mis senos...
-¿Sabes como se
vería mejor?- Dije entrecortadamente
- ¿En el piso de la sala? Aunque, creo eso
no mejoraría el vestido, solo a ti.-Sus manos no se detenían mientras las mías
temblaron un poco al escuchar esto, pero mi decisión podía mas.
-Es una opción verlo en el piso, aunque ¿sabes? Tu ropa
sería el perfecto acompañante. Y yo, yo probablemente también me vea mejor
contigo, así a mi lado.
Mi análisis se
fue junto con nuestra ropa, que efectivamente se veía bien en el piso,el aroma
a café envolviendo la habitación,y nosotros; bueno no quedo exactamente a lado
de mi...
jueves, 2 de agosto de 2012
Vicios
Estas parado en la calle debajo de tu sombrilla, ves lo autos pasar , a las parejas melosamente abrazándose, sientes la salpicadura de agua al pasar un coche, empiezas a caminar al frente de la calle, retiras la sombrilla unos minutos y estas consciente de las gotas de lluvia sobre tu rostro, tocando lentamente tu cabello y escurriendo hasta el cuello, no te importa, simplemente es lluvia. Sigues tu camino hacía tu casa entras y ya ni siquiera te tomas la molestia de preguntarle a quien este como estuvo su día, vas a tu cuarto y te recuestas en tu cama; y ahí, es donde ves todo un poco mas sombrío, abrazas tu almohada y quedas sumergido en un pequeño trance. Imágenes fugaces cruzan tu mente, la sonrisa, el cálido sentir de sus brazos en tus hombros, su mirada la cual te decía mil cosas con solo unos segundos; despiertas algo agitado. Así es como siempre se va dando todo, cuando sales sin importar nada con tal de observarla aunque sea unos minutos y sentirla tuya, besar sus labios y sentirla parte de ti, como si complementara tu vida, por la cual sonreías sin importa el caos del día a día, derramabas lagrimas de tristeza o de alegría por solo su simple o muy compleja presencia; se vuelve parte de ti, hasta que empiezan los enfados y las discusiones las dudas en su mente las cuales quisieras arrancar de un solo rasguño porque piensas que no podrás sin ella, no sabes lo que pasara cuando comience si agonizante ausencia...Estas así unas horas, unos días, unos meses.De pronto vas caminando por la calle y ves a alguien mas, platican un rato y empieza a formar parte de tu vida, de nuevo caes en el juego de mirada, rostro, labios, brazos... sabes lo que paso antes y crees que esta vez sera distinto hasta que inevitablemente el circulo vuelve a cumplir su curso.
El verdadero cuestionamiento de todo esto es: ¿Hasta cuando se puede romper este circulo? Es mas ¿Tan siquiera se puede?
viernes, 29 de junio de 2012
París en un café IV
IV
Nunca me había sentido así,tan extasiada, tan llena de vida como yendo de su mano por las calles, así, sin rumbo, solo dejándonos llevar firmemente por el empuje de ese beso,sentía todo sacado de una película, en blanco y negro sin incomodidades y compartiendo nuestros labios. Que queríamos un retrato a las orillas del Sena, que subiríamos a la Torre Eiffel, que recorreríamos todos los cafés de París, pareciamos prófugos del Asilo Charenton; nos reíamos a carcajadas mientas contábamos anécdotas, no se como alguien no reporto haber vislumbrado a un par de locos en las aceras.
-Y ¿que es lo que te gusta hacer?- Me dijo mientras veíamos hacia el río en un puente
-Leer, escribir... Arte en si, ¿Nunca haz escrito en tu cabeza?- Me vio algo incrédulo y luego se rió
-Claro ¿quien no lo ha hecho? Cuando se te ocurren mil cosas y las acomodas allí, el problema es que luego se olvidan, o las pones en papel y no se ven iguales que como las pensaste.
-Bueno, pues en este momento estoy escribiendo.
-¿Ah si? Me gustaría saber acerca de lo que escribes.- Sonrió, y me hubiera encantado decirle todo lo que se estaba construyendo en mi mente, lo deliciosa que se me hacia la escena a su lado, el rio, la perfecta y fría noche, como seguía impreso en mis labios el calor de los suyos, y lo terriblemente encandilada que me tenia su aroma, su persona... Pero me limite a decir un simple "Sobre lo agradable que es esto" Y es que no quería que pensara que estaba loca, que iba haciendo escenas mentales en mi cabeza, tal vez después de tanto tiempo de limitaciones emocionales, esto me desquicio un poco, pero en verdad había algo en el que me hizo perder la cordura, no se si fue el hecho de que la luz de la luna lo hacia ver todavía, mil veces mas guapo de lo que se veía en la mañana cuando lo encontré,o percatarme de que mientras mas me hablaba me daba cuenta de lo culto que era, de lo interesante, inteligente y que concordábamos en muchas cosas, de lo curioso que se me hacia todo esto y como sentía que lo conocía de mas de un día. No se porque, si fue un estúpido o afortunado impulso, pero me deje caer en su hombro y sus brazos sin mas, total... Que importaba, me había besado ya, y yo estaba un poco alucinada, necesitaba sentirlo así y ver que era mas real y no tan onírico como lo veía y es que este tipo de cosas solo las había leído en esas novelas de las que tanto me quejaba, pero, muy muy en el fondo, desearías que fuera posible aunque sea solo 1 minuto, incluso había olvidado que vine a París huyendo de esto, no sabía si lo iba a volver a ver, tal vez en verdad era un loco que había escapado, mañana lo encontrarían, tendría un terrible castigo, le inyectarían mil y un narcóticos y podría creer que todo esto era producto de los medicamentos o simplemente lo olvidaría... Idioteces las que digo, no estaría vestido así, ni hablaría tan fluido como lo hace... Quizas una enfermedad terminal que lo fulminara mañana y quiere disfrutarlo todo, un primer beso, un abrazo, recorrer las calles aunque sea a lado de una desconocida... no, si fuera eso estaría con su familia. Y mi ultima posibilidad; esto era real, tanto como el adorable calor de sus brazos alrededor mio, y su pesada respiración en mi oido, reí a mi adentros por mis tontas justificaciones a su presencia a mi lado y me concentre solo en que ahí estaba no importaba como o porque, o si desaparecería de un momento a otro como me había pasado, por esos momentos todo el pasado y las preocupaciones se vaciaron de mi mente tal como agua que ahora fluyera por el río, para poder analizarlos como si fueran un reflejo,sin importarme nada, ajeno a mi, aunque... "El río esta en todos lados" y no debía olvidarlo.
Hace mucho tiempo cuando aun era ingenua y escéptica hacia el fin de las relaciones, pensaba en que encontraría a alguien lo suficientemente interesante para mantener una platica de horas, que se sintiera interesado por mi genuinamente, nos enamoraríamos, probablemente viviríamos juntos y bueno el típico final feliz....No pude estar mas equivocada, fue algo que aprendí después de mucho viajes y muchos golpes de frente....
- Ya estoy cansada.- Se lo dije entre sollozos, me dolía el simple hecho de pronunciar las palabras. -¿Cansada? ¿Cansada de que? ¿De reclamarme siempre, de que creas que debo estar disponible para ti las 24 horas del día, o de llenarme todo el maldito día con tus mimos? ¿Dime de que estas cansada Alana? Cuando el único que debería de estar cansado soy yo, de ti.-
Me vio con una mirada que bien pudo pasar por un afilado cuchillo, sentí como si me echaran un balde de agua helada, o como si me abofetearan y fuera incapaz de hacer nada, lo quería, cierto y mucho y pude quedarme como siempre callada y ofreciendo disculpas con un beso, pero ¿Disculparme de que? Estando con el no he hecho otra cosa que pensar que me equivoco, sin admitir que es el
-¿Cansada de que? De ti, de mi, de nosotros; de ver como me enfermas un poco mas todos los días y piensas que hago todo mal, como si simplemente no fuese suficiente, y fuera de la cama todo fuera amargura, ¡Te odio! Dime ¿Acaso tengo que abandonarme para llenarte a ti? No estoy...
-Vete si es lo que quieres.- Y se sentó con tranquilidad en los sillones de satén morado que estaban al pie de la cama, esa cama que había sido el único lugar donde me sentía segura, y que ahora se levantaba ante mi, amenazando con atarme si no levantaba vuelo. Tome mis 2 maletas y empece a guardar cosas automáticamente sin decirle nada, como un robot lo hice todo, pude pelear y decir que había pagado la mitad de ese lugar que fue mi casa un tiempo, pero ya no era mio, me sentía tan ajena a el, inclusive al olor a cigarrillo que me había encargado de impregnar por toda la casa y ahora solo e olia como azufre, me era desconocido, y no lo quería, y es que ¿quien quiere estar en el ombligo de su infierno? Repase todo con la mirada, despidiéndome de los recuerdos, de los lugares que habíamos compartido y pensé serían siempre nuestros, ni siquiera intento detenerme, salí por la puerta muy decidida a no regresar, tenía mi chequera con mis ahorros, y mis tarjetas de crédito, podía arreglármelas con eso por lo menos medio año, fui a casa de una amiga y estuve unos cuantos meses, cuando me entere de que me buscaba y entendí que lo mejor era también irme de Berlín, me despedí de la gente mas cercana y tome el primer tren a París, y todo iba a ser totalmente nuevo.. Si, era lo que yo no sabía que en verdad era totalmente nuevo y desconocido para mi.
-Ya es muy noche debería de regresarte a tu hotel- Me dijo apartándome un poco
-Si, creo que es lo mejor debo hacer mil y un cosas en el día, sera largo...
-¿Lo suficiente como para no abrirte espació y vernos aunque sea un rato?- Me desarmo de nuevo con la mirada, y a pesar del pretexto que le había propuesto para vernos, esperaba que mencionara algo así.
-Tal vez tenga un rato en la tarde, ¿En el mismo café?- Y lo vi con una mezcla de emoción y alegría.
-En el mismo café turista, solo espero pueda llegar de nuevo, por lo que he visto es un poco distraida.
-No iba distraida, solo iba muy interesada en tu conversación eso es todo- Claro soy distraida , lo se, pero el no ayudaba mucho a que mi sentido de orientación estuviera alerta.
-Interesante personaje que eres Antoine.
-Interesante cumplido.
Caminamos,mas calladamente hacía el hotel, supongo los dos estábamos sorprendidos de lo bien que había ido esto. Al pararme en la puerta, no sabía que hacer, si voltearme entrar y simplemente decir adiós, o no decir nada, hasta que mis cerebro se nublo y lo único que hice fue besarlo, sonreir y darme la vuelta, nunca lo habría hecho, pero después de todo, esto era nuevo, yo era nueva.
Nunca me había sentido así,tan extasiada, tan llena de vida como yendo de su mano por las calles, así, sin rumbo, solo dejándonos llevar firmemente por el empuje de ese beso,sentía todo sacado de una película, en blanco y negro sin incomodidades y compartiendo nuestros labios. Que queríamos un retrato a las orillas del Sena, que subiríamos a la Torre Eiffel, que recorreríamos todos los cafés de París, pareciamos prófugos del Asilo Charenton; nos reíamos a carcajadas mientas contábamos anécdotas, no se como alguien no reporto haber vislumbrado a un par de locos en las aceras.
-Y ¿que es lo que te gusta hacer?- Me dijo mientras veíamos hacia el río en un puente
-Leer, escribir... Arte en si, ¿Nunca haz escrito en tu cabeza?- Me vio algo incrédulo y luego se rió
-Claro ¿quien no lo ha hecho? Cuando se te ocurren mil cosas y las acomodas allí, el problema es que luego se olvidan, o las pones en papel y no se ven iguales que como las pensaste.
-Bueno, pues en este momento estoy escribiendo.
-¿Ah si? Me gustaría saber acerca de lo que escribes.- Sonrió, y me hubiera encantado decirle todo lo que se estaba construyendo en mi mente, lo deliciosa que se me hacia la escena a su lado, el rio, la perfecta y fría noche, como seguía impreso en mis labios el calor de los suyos, y lo terriblemente encandilada que me tenia su aroma, su persona... Pero me limite a decir un simple "Sobre lo agradable que es esto" Y es que no quería que pensara que estaba loca, que iba haciendo escenas mentales en mi cabeza, tal vez después de tanto tiempo de limitaciones emocionales, esto me desquicio un poco, pero en verdad había algo en el que me hizo perder la cordura, no se si fue el hecho de que la luz de la luna lo hacia ver todavía, mil veces mas guapo de lo que se veía en la mañana cuando lo encontré,o percatarme de que mientras mas me hablaba me daba cuenta de lo culto que era, de lo interesante, inteligente y que concordábamos en muchas cosas, de lo curioso que se me hacia todo esto y como sentía que lo conocía de mas de un día. No se porque, si fue un estúpido o afortunado impulso, pero me deje caer en su hombro y sus brazos sin mas, total... Que importaba, me había besado ya, y yo estaba un poco alucinada, necesitaba sentirlo así y ver que era mas real y no tan onírico como lo veía y es que este tipo de cosas solo las había leído en esas novelas de las que tanto me quejaba, pero, muy muy en el fondo, desearías que fuera posible aunque sea solo 1 minuto, incluso había olvidado que vine a París huyendo de esto, no sabía si lo iba a volver a ver, tal vez en verdad era un loco que había escapado, mañana lo encontrarían, tendría un terrible castigo, le inyectarían mil y un narcóticos y podría creer que todo esto era producto de los medicamentos o simplemente lo olvidaría... Idioteces las que digo, no estaría vestido así, ni hablaría tan fluido como lo hace... Quizas una enfermedad terminal que lo fulminara mañana y quiere disfrutarlo todo, un primer beso, un abrazo, recorrer las calles aunque sea a lado de una desconocida... no, si fuera eso estaría con su familia. Y mi ultima posibilidad; esto era real, tanto como el adorable calor de sus brazos alrededor mio, y su pesada respiración en mi oido, reí a mi adentros por mis tontas justificaciones a su presencia a mi lado y me concentre solo en que ahí estaba no importaba como o porque, o si desaparecería de un momento a otro como me había pasado, por esos momentos todo el pasado y las preocupaciones se vaciaron de mi mente tal como agua que ahora fluyera por el río, para poder analizarlos como si fueran un reflejo,sin importarme nada, ajeno a mi, aunque... "El río esta en todos lados" y no debía olvidarlo.
Hace mucho tiempo cuando aun era ingenua y escéptica hacia el fin de las relaciones, pensaba en que encontraría a alguien lo suficientemente interesante para mantener una platica de horas, que se sintiera interesado por mi genuinamente, nos enamoraríamos, probablemente viviríamos juntos y bueno el típico final feliz....No pude estar mas equivocada, fue algo que aprendí después de mucho viajes y muchos golpes de frente....
- Ya estoy cansada.- Se lo dije entre sollozos, me dolía el simple hecho de pronunciar las palabras. -¿Cansada? ¿Cansada de que? ¿De reclamarme siempre, de que creas que debo estar disponible para ti las 24 horas del día, o de llenarme todo el maldito día con tus mimos? ¿Dime de que estas cansada Alana? Cuando el único que debería de estar cansado soy yo, de ti.-
Me vio con una mirada que bien pudo pasar por un afilado cuchillo, sentí como si me echaran un balde de agua helada, o como si me abofetearan y fuera incapaz de hacer nada, lo quería, cierto y mucho y pude quedarme como siempre callada y ofreciendo disculpas con un beso, pero ¿Disculparme de que? Estando con el no he hecho otra cosa que pensar que me equivoco, sin admitir que es el
-¿Cansada de que? De ti, de mi, de nosotros; de ver como me enfermas un poco mas todos los días y piensas que hago todo mal, como si simplemente no fuese suficiente, y fuera de la cama todo fuera amargura, ¡Te odio! Dime ¿Acaso tengo que abandonarme para llenarte a ti? No estoy...
-Vete si es lo que quieres.- Y se sentó con tranquilidad en los sillones de satén morado que estaban al pie de la cama, esa cama que había sido el único lugar donde me sentía segura, y que ahora se levantaba ante mi, amenazando con atarme si no levantaba vuelo. Tome mis 2 maletas y empece a guardar cosas automáticamente sin decirle nada, como un robot lo hice todo, pude pelear y decir que había pagado la mitad de ese lugar que fue mi casa un tiempo, pero ya no era mio, me sentía tan ajena a el, inclusive al olor a cigarrillo que me había encargado de impregnar por toda la casa y ahora solo e olia como azufre, me era desconocido, y no lo quería, y es que ¿quien quiere estar en el ombligo de su infierno? Repase todo con la mirada, despidiéndome de los recuerdos, de los lugares que habíamos compartido y pensé serían siempre nuestros, ni siquiera intento detenerme, salí por la puerta muy decidida a no regresar, tenía mi chequera con mis ahorros, y mis tarjetas de crédito, podía arreglármelas con eso por lo menos medio año, fui a casa de una amiga y estuve unos cuantos meses, cuando me entere de que me buscaba y entendí que lo mejor era también irme de Berlín, me despedí de la gente mas cercana y tome el primer tren a París, y todo iba a ser totalmente nuevo.. Si, era lo que yo no sabía que en verdad era totalmente nuevo y desconocido para mi.
-Ya es muy noche debería de regresarte a tu hotel- Me dijo apartándome un poco
-Si, creo que es lo mejor debo hacer mil y un cosas en el día, sera largo...
-¿Lo suficiente como para no abrirte espació y vernos aunque sea un rato?- Me desarmo de nuevo con la mirada, y a pesar del pretexto que le había propuesto para vernos, esperaba que mencionara algo así.
-Tal vez tenga un rato en la tarde, ¿En el mismo café?- Y lo vi con una mezcla de emoción y alegría.
-En el mismo café turista, solo espero pueda llegar de nuevo, por lo que he visto es un poco distraida.
-No iba distraida, solo iba muy interesada en tu conversación eso es todo- Claro soy distraida , lo se, pero el no ayudaba mucho a que mi sentido de orientación estuviera alerta.
-Interesante personaje que eres Antoine.
-Interesante cumplido.
Caminamos,mas calladamente hacía el hotel, supongo los dos estábamos sorprendidos de lo bien que había ido esto. Al pararme en la puerta, no sabía que hacer, si voltearme entrar y simplemente decir adiós, o no decir nada, hasta que mis cerebro se nublo y lo único que hice fue besarlo, sonreir y darme la vuelta, nunca lo habría hecho, pero después de todo, esto era nuevo, yo era nueva.
miércoles, 6 de junio de 2012
Un futuro al azar
Estaba sentada en el bar de un restaurante, perdida en un libro del que debía dar un conferencia unos días después, era mio y a pesar de sabérmelo de cabo a rabo debía repasarlo, y es que el peso de mi edad no me impedía seguirme poniendo nerviosa ante esas presentaciones enfrente de mucha gente. Tenia antojo de un café pero no quería distraerme, suficiente tenía con que mañana me fueran a encargar a los nenes, aunque son hermosos y no me puedo resistir a su "¿Nonna hacemos un pastel?"; no me puedo quejar mucho con esas caritas angelicales, los consiento demasiado pero para eso somos los abuelos,la educación se las dejo a sus padres que bastante trabajo me costo educar; encendí un cigarrillo sin importarme las múltiples quejas de mi geriatra, dice que me va acabar matando aunque en mis chequeos mensuales aparento excelente salud, me lo quiere quitar pero a estas alturas del partido va a ser muy difícil que lo haga por mucho que le diga a mis hijos que me escondan las cajetillas.
Me disponía a abrir el libro y recapitular la historia en mi mente, me estaba perdiendo en las hojas cuando sentí un leve toque en mi hombro, me hizo saltar, voltee un poco enojada al ver que me distraían de mi lectura, baje mis lentes para leer a la altura de la mitad de mi nariz y ahí estaba, sentí como si los años no hubieran pasado, con sus mil y un lunares, sus ojos de adormilado o de indiferencia y la sonrisa enorme y blanca como siempre, los chinos perfectamente peinados ( de seguro como cuando lo conocí renegaba de su cabello esponjado), la guayabera que siempre dijo que algún día usaría, unos pantalones de vestir y alpargatas a juego, se veia muy guapo y me hizo perder el aliento un poco. Sentí un vuelco en el corazón, deje el cigarrillo a un lado y me quite los lentes, no sabía que hacer, así que solo me levante y lo abrace, me debí de ver como una adolescente y no sabia que tan bien lo iba a tomar el, pero me reconforto sentir el abrazo de regreso
-Woow en ti no pasan los años Antonio, tal como te recordaba- Y era cierto solo tenia unas cuantas arrugas, pero seguía idéntico, solo su voz se había enronquecido un poco.
-¿Y tu? Ni se diga, te dije que serias una viejita guapa. -!No estoy viejita¡, es mas sigo sin ser un adulto ¿Como ves?- Y me reí empujándolo un poco, me sentí de 18 años de nuevo.
-¿Y como haz estado, donde haz andado, que haz escrito? Jajaja pregunto demasiado, ¿Que te parece si te invito una copa?
-Me parece perfecto aunque... No importa, no todos los días te encuentras a un viejo amigo.
-¿Solo un viejo amigo?,¿Cómo cuando decías que seria bueno tener un "amigo interesante"?
-Shhhh calla y mejor pídeme esa copa.
Nos vimos nostálgicamente y reímos con mi intento de evitar el tema, nos preguntamos lo que dos personas que no se han visto se preguntarían "¿Tienes nietos?, ¿donde haz estado? ¿que tal la vida?, ¿Y la vejez?, ¿Ahora donde vives?" También me pregunto sobre lo que leía y le explique la conferencia, el me contó un poco sobre su hija y sus nietos.
-Me voy a retrasar un poco si no me voy, no quisiera, pero los muchachos quedaron de llegar y no me han marcado, tienen llave pero prefiero estar ahí una vez que lleguen
-No te preocupes ¿Quieres que te acompañe a tu casa? ¿Pido un taxi? Y dame tu numero para platicar mas y vernos luego
- ¡Claro! seria muy bueno vernos luego, y también pasame el tuyo que tenemos mucho que contarnos.Tu siempre tan lindo, si, si quieres acompañarme por favor
-Siempre me ha gustado acompañarte.- Y me hizo recordar tanto...
Intercambiamos números, pagamos, bueno en realidad pago la cuenta, no me dejo pagar nada por mas que le discutí, pero somos un par de necios y el acabo ganándome, como casi (y remarco, CASI) siempre, salimos del restaurante, pero en realidad mi casa no estaba tan lejos y podíamos hacer un poco mas de tiempo para platicar y el accedió a caminar conmigo
-¿Otro cigarrillo?
- Intento ya no fumar tanto , pero que mas da un cigarro mas- Tome uno de su cajetilla, Lucky Strike, juro que me sentía caminando con el afuera de la preparatoria de nuevo.
-Yo lo he dejado mil veces- Y tomo una gran bocanada del suyo riéndose, ya estábamos afuera de mi casa, y se veía el coche de Abish entrando por le porton.
-Debo irme o como jovencita tendré que dar explicaciones en la casa- Me excuse y es que iba con los niños y querian mostrarme un dibujo que me hicieron.
-Te veo en unos días entonces para ir a desayunar, sirve te enseño un libraco en el que he estado trabajando.Descansa bella y joven Alana.
-¡Aun lo recuerdas! Descansa guapo y joven Antoine, hasta entonces.- Sentí lindo recordar aquello, cuando escribía sobre nosotros y me inventaba mil y un historias.
-Jajajaja no creias que lo olvidaría ¿o si? suerte y que no la regañen, le marco mañana.
-Sería bueno ver eso de la regañada, espero su llamada.
- Si yo ya vivo solo asi
mejor no molesto a nadie y las visitas son sensatas.- Esto lo dijo en un tono alegre, y era su pretexto para seguir la conversación y que no me fuera, lo conozco perfectamente, y yo tampoco me quería ir, mis hijos podían esperar un poco, no es la primera vez que llegaría tarde.
-En ese caso uno de estos días paso a visitarlo- No pude evitar verlo coquetamente como lo hacia antes, no me imagino lo ridícula que se ha de ver una anciana viendo a alguien así.
-No tarde, hay muchas curiosidades que no puedo heredar pero si regalar.
-
-Sería divertido, yo solo tengo a mis hijos pero son preocupones, como siempre, luego desaparezco, pero no entienden que me gusta estar sola.
- - Yo ni eso, pero no por
malos, saben que me gusta vivir solo, me avisan si vienen, me pasean aquí y alla
pero ya no tengo tanto humor para eso; siempre fue muy independiente y los
nietos muy despreocupados sigo con la costumbre de lo no familiar.- Siempre se quejaba de las reuniones familiares, nunca le gustaban por eso no extraño escuchar eso.
- Los años no te cambian, siempre renegando de las reuniones familiares- Me rei y lo vo con mi mirada de regaño. -A mi me gusta mi
soledad, pero ya saben como soy de cambiante en mi humor; y solo se preocupan supongo que leer mis
libros les creo un concepto de lo destructiva que era su madre y se los agradezco, pero
es demasiado, no por nada me separe de su padre, aunque es adorable con sus
nietos.
-
- A la mía, mis escritos
la hicieron crecer mas rápido de lo que debe, pero tiene una sensibilidad única
con sus niños, una que nunca tuve a pesar de ser un padre preocupado, pero ya
ves, ella me gano y los nietecitos son brillantes; me sorprende como los educa
y no son niños que harten o molesten al contrario siempre escuchan mis bobadas
y disfrutan de mis discos.- Me pregunte cuales los pondría a escuchar si a Aute, Silvio, Serrat y Sabina o las bandas alternativas como Foals, Arcade Fire, Interpol, She and Him , The Smiths... Y muchas mas que no alcanzo a recordar, la memoria ya me falla un poco.
- -Como lo hubieras querido, me alegro mucho de que así sea- Le sonreí genuinamente parece que ha disfrutado mucho su vida.
- Cuando me dijiste separaste...¿Te refieres a que te casaste por la iglesia o cuéntame como fue eso?
-Parece que ya no me conoces, sabes que no creo en el matrimonio.- Y es la verdad, solo es un contrato.
-Por eso pregunto sorprendido.
- Es solo que hay un momento en la vida en el que crees que estar con alguien no seria tan malo, y que el para siempre puede existir, nunca me case, pero lo conocí y nos agradamos, vivimos juntos bastante tiempo, a mis padres nunca les pareció eso de la unión libre, pero como siempre no me importaba, tuvimos a los niños, de fortuna a los dos de un solo golpe, pero la relación ya se estaba desgastando y ya sabes como me gusta la espontaneidad, y supongo desde un principio no la había y pensé que eso me daría estabilidad, pero resulto ser todo lo contrario.- Sentí extraño contándole esto a el, se lo he contado a mucha gente pero en específico a el, me hacía sentir rara.
-¿Y los chicos como crecieron con eso?- Me vio intrigado, supongo que a pesar de mi incredibilidad hacia el matrimonio, pensó estaria con alguien hasta anciana algún día.
- Pues en realidad no les afecto tanto , sucedió cuando todavía eran muy pequeños.- Pensé a mis adentros que eran como yo de algún modo en ese aspecto, aunque la relación entre su papá y yo fuese muy buena, a comparación de la de sus abuelos.
-Ya veo, eso es lo mas importante, han de ser guapos- No pude evitar reirme ante eso , siempre diciendome que soy guapa...
-Pues si , se parecen a mi, tienen mi nariz, crecieron educados y para mi suerte con gusto por el arte - Recordé que le gustaba cuando inflaba las mejillas y mi nariz se levantaba, así que lo hice, se rió muchisimo con eso y la toco con la punta de su dedo como el primer día que salimos.
-Jajajaja ya con tu nariz son guapos
-Supongo que si ademas son excelentes padres, tienen mucha paciencia con los nenes
-Y tu, ¿Nunca te casaste, uniste o algo?- Lo vi curiosa, no había dicho nada de la madre de su hija.
-Parece que ya no me conoces, sabes que no creo en el matrimonio.- Y es la verdad, solo es un contrato.
-Por eso pregunto sorprendido.
- Es solo que hay un momento en la vida en el que crees que estar con alguien no seria tan malo, y que el para siempre puede existir, nunca me case, pero lo conocí y nos agradamos, vivimos juntos bastante tiempo, a mis padres nunca les pareció eso de la unión libre, pero como siempre no me importaba, tuvimos a los niños, de fortuna a los dos de un solo golpe, pero la relación ya se estaba desgastando y ya sabes como me gusta la espontaneidad, y supongo desde un principio no la había y pensé que eso me daría estabilidad, pero resulto ser todo lo contrario.- Sentí extraño contándole esto a el, se lo he contado a mucha gente pero en específico a el, me hacía sentir rara.
-¿Y los chicos como crecieron con eso?- Me vio intrigado, supongo que a pesar de mi incredibilidad hacia el matrimonio, pensó estaria con alguien hasta anciana algún día.
- Pues en realidad no les afecto tanto , sucedió cuando todavía eran muy pequeños.- Pensé a mis adentros que eran como yo de algún modo en ese aspecto, aunque la relación entre su papá y yo fuese muy buena, a comparación de la de sus abuelos.
-Ya veo, eso es lo mas importante, han de ser guapos- No pude evitar reirme ante eso , siempre diciendome que soy guapa...
-Pues si , se parecen a mi, tienen mi nariz, crecieron educados y para mi suerte con gusto por el arte - Recordé que le gustaba cuando inflaba las mejillas y mi nariz se levantaba, así que lo hice, se rió muchisimo con eso y la toco con la punta de su dedo como el primer día que salimos.
-Jajajaja ya con tu nariz son guapos
-Supongo que si ademas son excelentes padres, tienen mucha paciencia con los nenes
-Y tu, ¿Nunca te casaste, uniste o algo?- Lo vi curiosa, no había dicho nada de la madre de su hija.
- Unir o algo así...Mas
bien compartir mi hogar, criamos a la niña y todo bien, se fue hace mucho, ya no vivíamos juntos, jamas nos separamos oficialmente así como nunca nos unimos
oficialmente; simplemente no nos soportabamos y cada quien se fue a un cuartito y
digo se fue porque murió, un cancer con el que batallo mucho y he escrito que
por el bien de mi hija y nietos me hubiera ido yo y no ella que era quien los
procuraba pero en fin...Fue bueno que se haya ido en esa etapa cuando ya todos podíamos superarlo mas rápido.-
Me quede impactada ante esto, no me lo esperaba... Que difícil, mas si la quería, pero por el tono de desgano en su voz no quise hurgar mucho.
-Debió ser difícil, mucho mas para tu hija, lo siento mucho
-Gracias, si para ella mas que nada... Pero ya paso; lo bueno de la muerte es que se quedan con lo bueno de ti. Y despues de eso ya no volvi a compartir el hogar con nadie, soy muy descuidado y no me soportan. ¿Despues de separarte tu si viviste de nuevo con alguien?-
No se porque lo preguntaba, tenía la ilusión de saber si era para saber si había alguien en el momento.
- No nunca primero pensaba en que los niños estaban pequeños, luego cuando estaban con su padre salia de repente, pero nada que pasara a algo formal "nada es para siempre" ¿recuerdas?- Era algo que desde joven solía decir, siento que no existe, ademas de que en esa época no podía mantener una relación estable educando niños, solo había sexo casual a veces , pero era un detalle innecesario a la conversación.
- Si eso si, pero es
bueno que no nos hayan quitado ese espacio tan necesario que nos hace escribir
mejor, leer mejor ver cine de mejor manera- Y me sonrió, recordé cuando el también decía que solo viviría con alguien, siempre insistente en que viviría solo luego, no lo creía por completo hasta ahora, siempre pensé que conocería una linda muchacha que se enamoraría y ahí iba a quedar.-Y ahora ya viví lo que debía de vivir, ya estoy muy vieja para eso de las salidas.- Agache la cabeza sintiéndome nostálgica, pero el me la levanto con un dedo
- Nunca es tarde, por eso
la voy a sacar de su casa y la llevare al danzon, no seremos los mejores pero
usted si sera la mas bella y algunos jóvenes desubicados que nos miren se daran
cuenta de ello.-
"-Ya viste a la señora de ahí, se ve que era guapa y se ve muy feliz, ademas son los que mejor bailan.- -Si, se ve que era guapa y se ve feliz.- -Un día hay que bailar danzon, siempre he querido hacerlo, y ponerme una guayabera.- Estábamos en la alameda, y me abrazo por detrás, luego me volteo y me beso meciéndonos al ritmo de ese danzon..."
Recuerdos....Recuerdos....
-Una nueva parejita que ande por allí observando a los viejitos bailar en la alameda
- Y que los corran de los juegos para niños en la noche- Me lo dijo viéndome picaramente, me sorpendió como aun lo recordaba todo, y me fue inevitable pensarlo , era mi viejo amor, mas que eso....
- Que tiempos, que tiempos... cuando uno era joven con sus viejos amores- Ya no me esmere en disimular mi nostalgia, total dicen que cuando uno es viejo ya no importa disimular nada el lo noto, me conoce
- Mas bien ahora, los recuerdos nos hacen jovenes vivimos de ellos, y con usted, al parecer estan los mas bellos- Me hizo ponerme roja como un jitomate, y estiro mi arrugada piel en una sonrisa.
-No diga esas cosas que alla arriba se le va a poner celosa- A pesar de lo que dije sentí un leve regocijo por dentro , al saber que sin importar su edad, seguía consevandome en el rinconsito de los mas bellos recuerdos, sonreí como loca hacía mis adentros. Rio ante mis palabras y dijo
- Ni que conmigo ella hubiera pasado lo mas bello, son cosas muy distintas, el amor de grandes es mas comprometido... mas forzado, el nuestro es fresco por muy viejos que estemos.
Sonreímos al mismo tiempo, parecíamos dos jovenzuelos que no se dejaron de ver nunca y al parecer seguían atontados el uno por el otro, y se sentían de nuevo en su parque, en la banca, rodando entre el pasto, paseando en la alameda, extrañándose y diciéndose locos huyendo de la lluvia, tomando un café, fumando un cigarrillo o rodando en su cama amándonos y besándonos.... Interrumpio mi recorrido mental
- Asi como la primera
ves que nos besamos en las lineas que usted escribio " nuestros labios actuaron como si ya se conocieran..." - Me cito exactamente con las mismas palabras, estaba anonadada ante lo fresca que seguía en su memoria. - Vea, su carita ha vuelto a ser joven así como le pasaba a Sophie en el castillo vagabundo.- Esa era una muy buena pelicula de nuestros tiempos, todo me lo recuerda.
- Usted tenga cuidado con lo que dice o me encargo de regresar el tiempo- Acaricio mi cara y me acerco levemente
-Nada me haría más feliz
-Ojala pudiera, pero el pasado no vuelve- Esto lo dije melancolicamente no pude detener mi añoranza hacía esos dias
- Lo bueno es que ahora es un
regalo, por eso se llama presente y podemos hacer que sea como queramos justo
ahora.- Sentí mi corazón latir mas rápido y me coloque de nuevo en ese parque, sacando algo de mi bolso y sintiendo sus labios repentinamente sobre los míos, actuando como si ya se conocieran... frase curiosa que el uso hacia unos momentos, pero había algo distinto, nuestros labios si se conocían y eran justo tal como los recordaba suaves, y totalmente de acuerdo a los míos, dios cuanto extrañaba estos labios, esta sensación que amenaza con detener mi corazón en cualquier momento, tal vez dentro de mi tantos años lo extrañaba, pero no me daba cuenta con tanto agobio cotidiano y ahora como una adolescente estoy afuera de mi casa, parada en la puerta besando a mi ex novio, pero siempre de quien estuve enamorada...
-Espero mis labios no hayan perdido su agilidad.- Dije apenas en un hilo de voz
- Para nada, ni su sabor...- Me tomo la mano y la beso
- Me alegra haberte encontrado... De nuevo- Y bueno en realidad el me encontro tal y como la primera vez, pero siempre al azar y en el mejor momento.
-No podras librarte ahora tan fácil- Y me beso suavemente, y esperaba así fuera... En realidad no librarme....
Alana y Garrik (Juan Antonio Fuentes García) al cual agradezco inmensamente por ayudarme a escribir este texto, que ademas es el primero juntos, y espero el primero de muchos. Tambien te agradezco por viajar a futuros desconocidos juntos, y ser tan real y útopico. Novio, amigo , colega todo, te amo.
Alana y Garrik (Juan Antonio Fuentes García) al cual agradezco inmensamente por ayudarme a escribir este texto, que ademas es el primero juntos, y espero el primero de muchos. Tambien te agradezco por viajar a futuros desconocidos juntos, y ser tan real y útopico. Novio, amigo , colega todo, te amo.
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