II
-Antoine, un placer. Lindo nombre Alana y de paso linda
nariz.
La toco con la punta de su dedo
que estaba agradablemente frio y era como si una corriente me recorriera al momento
que lo hacia
-Gracias- me apresure a decir, con un poco mas de
emoción de la necesaria y sintiendo el colorete de mis mejillas subir mientras
me percataba de la nota cantarina que tenía mi voz. Me fue inevitable reír un
poco ante mis inesperadas reacciones. Hasta había olvidado la razón de mi
salida, un simple desayuno.
Pareciera que Antoine leyera mis
pensamientos y me preguntó
-¿Y bueno que la trae por este
callejonsuelo de París, o me dirá que solo vino buscando cautivar a algún extraño?- Me sonrió de nuevo y bebió un sorbo de café
esperando mi respuesta
-En
realidad buscaba un café en particular, me dieron la dirección en el hotel que
ocupo, todavía no me adapto a París son demasiadas calles; aunque no importa este parece gustarme
bastante y bueno al menos ya tengo compañía para no estar tan sola- Me ruborice de nuevo al decir esto, me
justificaba demasiado y sentí que estaba yendo demasiado lejos, pero no pareció
importarle, en realidad rio y asintió con la cabeza para proseguir a hacerme
mil preguntas y conocerme; en cuanto a mí, me tuve que repetir mil veces que no
venia buscando algo, así que detuve un poco mis coqueteos; seguimos platicando hasta la hora de la comida , un café y otro, cigarrillos que se consumían al mismo ritmo; era tan fácil platicar con el, le conté mi travesía por Europa, los distintos trabajos pasajeros que he tenido para mantener mi estancia y mis múltiples viajes, lo mucho que disfruto estar en tren aun más que la banalidad de los aviones (armatostes inútiles que no permiten apreciar los paisajes, bah!) Me discutió un poco la rapidez de mi transporte favorito, pero al final concordamos que era mucho mas extasiante. Me pregunto como fue que había venido a dar aquí pero no me sentía con ánimos de contar esa historia que retumbaba en mi cabeza, no hoy... -Es solo que es un poco difícil de explicar, pero prometo hacerlo otro día-
-¿Como sabes que me volverás a ver?- Me dijo sorprendido
- Porque te acabo de plantear un pretexto para vernos de nuevo, ¿no es obvio?- Sonreí extasiada por la sinceridad de mis palabras después de todo, era cierto... Quería ver a ese seductor extraño de nuevo.
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