miércoles, 25 de abril de 2012

París en un café II


 II
-Antoine, un placer. Lindo nombre Alana y de paso linda nariz.
La toco con la punta de su dedo que estaba agradablemente frio y era como si una corriente me recorriera al momento que lo hacia
-Gracias-  me apresure a decir, con un poco mas de emoción de la necesaria y sintiendo el colorete de mis mejillas subir mientras me percataba de la nota cantarina que tenía mi voz. Me fue inevitable reír un poco ante mis inesperadas reacciones. Hasta había olvidado la razón de mi salida, un simple desayuno.
Pareciera que Antoine leyera mis pensamientos y me preguntó
-¿Y bueno que la trae por este callejonsuelo de París, o me dirá que solo vino buscando cautivar a algún extraño?-  Me sonrió de nuevo y bebió un sorbo de café esperando mi respuesta
-En realidad buscaba un café en particular, me dieron la dirección en el hotel que ocupo, todavía no me adapto a París son demasiadas calles;  aunque no importa este parece gustarme bastante y bueno al menos ya tengo compañía para no estar tan sola-  Me ruborice de nuevo al decir esto, me justificaba demasiado y sentí que estaba yendo demasiado lejos, pero no pareció importarle, en realidad rio y asintió con la cabeza para proseguir a hacerme mil preguntas y conocerme; en cuanto a mí, me tuve que repetir mil veces que no venia buscando algo, así que detuve un poco mis coqueteos; seguimos platicando hasta la hora de la comida , un café y otro, cigarrillos que se consumían al mismo ritmo; era tan fácil platicar con el, le conté mi travesía por Europa, los distintos trabajos pasajeros que he tenido para mantener mi estancia y mis múltiples viajes, lo mucho que disfruto estar en tren aun más que la banalidad de los aviones  (armatostes inútiles que no permiten apreciar los paisajes, bah!) Me discutió un poco la rapidez de mi transporte favorito, pero al final concordamos que era mucho mas extasiante. Me pregunto como fue que había venido a dar aquí pero no me sentía con ánimos de contar esa historia que retumbaba en mi cabeza, no hoy...  

-Ya déjame- dije entre risas -¿Estas segura`? Esa sonrisa no la veo diario, anda, dame el gusto- Iba bajando por mi vientre haciendo eso que solía hacer con la lengua para que me botara de risa, y regreso para besarme abruptamente -¿Siempre te tienes que salir con la tuya cierto? (lo vi con mi mirada acusadora) pero no, esta vez no mi pequeño tirano-  Lo dije lo mas firme que pude, esperando que tuviera alguna reacción ante mi tono de voz y como siempre no fue así y me contradijo con una simple mirada de ruego, no lo pude soportar y lo bese tiernamente enredando mis manos en su cabello, hundiéndome en esa cama como muchas veces lo había hecho dejando mi ropa en el piso y mi alma entre las sabanas... Sentí un ardor en mi dedo y vi que era el cigarro, no se cuanto tiempo regrese al pasado, pero me observaba intrigado -Vaya que tienes mucho que contar ; tu mirada perdida lo dijo todo, estoy ansioso, cuéntame.- Y se inclino hacía mi
-Es solo que es un poco difícil de explicar, pero prometo hacerlo otro día-  
-¿Como sabes que me volverás a ver?- Me dijo sorprendido 
- Porque te acabo de plantear un pretexto para vernos de nuevo, ¿no es obvio?- Sonreí extasiada por la sinceridad de mis palabras después de todo, era cierto... Quería ver a ese seductor extraño de nuevo.





No hay comentarios:

Publicar un comentario