Querida Tere:
Me consumo en esta soledad de flores marchitas, me pierdo entre pensamientos vacios donde mi alma no te encuentra, ya llevo un tiempo en el que cual te encuentro de repente en su mirada, pero en cuanto me veo a un espejo y me encuentro sola te vuelva a perder en la mirada propia. El me reconoce o lo que de repente soy, lloro en las noches sin saber que fue lo que te pasó ¿Qué acaso no puedo regresar el tiempo? ¿No puedo recuperar lo perdido?, ya sé lo que dirías y quisiera que fuera distinto ¿Qué perdí? Eso es obvio, es el motivo de esta carta. En caso de que no lo entiendas, la respuesta es… a ti lo cual me lleva a mi propia perdición, quisiera que las cosas fueran distintas, borrarlo todo, no haberlo vivido… Recuperar los tiempos en los que no te ibas y no me preocupaba nada más que el día a día, más que enamorarme perdidamente sin ponerme limitaciones; y no me digas que él lo hecho todo a perder , que me pudrió por dentro, que mi alma está podrida, agusanada igual que la suya, como una manzana que echa a perder a las demás, y que tu solo huiste ante lo horripilante del asunto, porque si es así, no quiero que la mirada en la que ahora te encuentro o aunque sea tu sombra, se pudra, me importa demasiado, el no tiene la culpa de lo que nos hicieron, de la burla que fuimos para alguien más por meses, del juguete en el que nos habíamos convertido, nada más que eso, sin contar el asco que me provocaría tu cobardía ante el asunto, tu debilidad ante pequeños golpes.
Siempre te imaginabas las cosas distintas, imaginabas la ternura, la perfección de las cosas, mas nunca viste en lo que se volvería…en algo enfermo y que no nos dejaría ser la misma, no sé si algún día tal vez te recupere y te encuentre como en una caja de objetos perdidos, o si es una de esas cosas que alguien encuentra y se lo lleva. ¡No, no puede ser eso! ¿Qué me quedaría entonces? Tu me perteneces, eres solo mia, eres mi esencia, lo que soy, no eres de nadie, eres la niña romántica que siempre fui, mi inocencia, mi ternura, mi enamoramiento hacia la vida, la ingenuidad; no la analítica, amargada que tiene el alma pendiendo en un hilo, que tiene miedos, no esa no eres tu y mucho menos yo somos ambas combinadas no separadas, no quiero serlo, te quiero de regreso ¿Dónde estoy? Tere, Tere vuelve, te necesito… ¿Dónde estás? No me dejes, no te mueras, no te pudras, no te marchites... Vamos regresa antes de que lo pierda, antes de que esta que ocupa tu lugar lo aleje… No me hagas hacer un funeral al que nadie iría a llorarte más que esta alma vacía que añora tu regreso, quiero ser la loca, la aventurera, la depresiva, la romántica, la ingenua, la paranoica, la maniática, la alegre, la que sueña despierta entre historias inexistentes, la loca de manicomio, la que siente de todo en un minuto, la ególatra, excéntrica, extravagante, que habla y nadie la calla.
Quiero estos miedos fuera, quiero quererlo como solo nosotros sabríamos hacerlo, como debería de ser, quiero perderme en su mirada sin buscar respuestas innecesarias, espero tu regreso en un par de días… Y espero sea permanente y solido, no como ese vago fantasma que se manifiesta de momentos. Sé que no es para nada diplomático enfrentarte en una carta, pero al parecer cuando te lo digo no me escuchas y te pierdes en la inmensidad de tus pensamientos que de repente ya no escucho, aun así lo siento, pese a mis reclamos, lo siento, lo siento mil veces, no debí hacerte pasar por aquello, mi necedad fue demasiada, prometo no empujarte nunca más hacia esos abismos donde se alcanzan a ver las llamas de infierno, pero esta vez sabemos que es distinto, se que a veces sus palabras de aliento no te bastan, pero si analizaras la sinceridad en su mirada, el cariño que evoca verías que no se queda solo en el viento. Si te dejaras sentir el calor de sus brazos que nos aproximan a su pecho, donde sus latidos se oyen claramente, desenfrenados y pausados de repente como si después de sentir nuestros labios se desbocara un poco, junto con sus leves estremecimientos que nos aproximan; el sabor de sus labios que no son los besos desesperados a los que rehuías antes; escúchalo ¿No te tranquiliza su voz? ¿Sus palabras? Ve su sonrisa, ¿no te fascina? no se vuelve en una mueca fría de aquellas que te asustaban y donde te escondías detrás de mí, se que quieres volver para conocerlo, que te tienta a regresar, no temas, las esperanzas y motivos crecen hasta en mi qué soy distinta a ti, ya me hace estremecer, me provoca el querer, extrañar, sentir, pero no puedo hacer nada de aquello plenamente sin ti. Te ruego lo notes y mas allá que por él, lo hagas por mí, que me escuches, eres el único amor que me durara eternamente, eres la que me acompañara hasta el día en que expire mi último aliento, eres la única felicidad que será para siempre, no me queda más que esperar que lo entiendas, y que también sepas que aunque no me vaya, no me dejare opacarte de nuevo, no dejare que lleguen y te hagan añicos y que bajes la cabeza ante lo que te digan, regresa a nuestras noches infinitas de pensamientos incoherentes y que son lógicos de repente. Espero estas pobres palabras te sean suficientes, que mis disculpas, ruegos y convencimientos, logren su objetivo.
Con amor, hasta siempre
Alana.

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