Así como las gotas de la lluvia se expanden al caer, se iba expandiendo el vació que se había creado hace apenas un par de semanas, la rutina, el cansancio, llevo semanas tirada en un sillón, pensando en el supuesto y atractivo futuro que me espera, anhelándolo con toda el alma. ¿Saben lo que es querer morir? Escuchar negativa tras negativa, reproches, enojos, cosas que no estaban en mis manos y aun así las senti fluir cual agua entre los dedos; llorar toda la noche quizás hasta el día siguiente, las lagrimas se empiezan a agotar y el llanto se vuelve mas espaciado, pero el nudo en el pecho, la pesadez que siento en la espalda no se va, solo me hunde mas y pataleao para intentar salir hasta que me doy cuenta de lo inútil que es cuando el aire ya no entra en mis pulmones, pido a gritos ayuda y nadie me escucha, una salida un respiro de mis pensamientos, mas exigencias y mas reproches es lo único que viene cual globos erizados en una historieta.
La misma sensación de unos años atrás aparece solo que sin tener los mismos patéticos motivos, la vida me golpea y no encuentro el momento de querer escapar de esta, la zozobra me come ¿Y mi futuro? ¿Y la casa azul que veía entre sonrisas? ¿Donde están ahora el llanto de bebé a media noche que entre mis sueños escuchaba? ¿ Mi espejo reflejandonos peinando a una pequeña niña? ¿Que le hecho a todo eso? Porque mis ganas de alcanzarlo se agotan contradictoriamente cuando era lo que mas quería. ¿En que momento mi cabeza se esfuerza en convencerme de ponerle una pausa definitiva a todo esto? Llorar cansa y las desilusiones también, vivir nos agota después de tantas bofetadas, y yo... Yo estoy exhausta.
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