jueves, 25 de abril de 2013
París en un café VIII
Escuche como se alejaba por el pasillo al cerrar la puertas del elevador entre de nuevo a la casa quite unos libracos que le mostraba y ocupaban mi lugar en el sillón me tire en el aun oía a su perfume hicimos el amor en todo el departamento sus ropas botadas por aquí y por allá. Recordé su pregunta; fantasmas, recuerdos esa imagen volaba por mi mente a la par de la de Alana. Me intente mostrar indiferente. Un whisky no me caería mal... Mala suerte, se había terminado. Ya habían pasado un par de meses y me sentí recapitulando todo como aquel libro viejo que se lee de pequeño e intentas recordar de grande; una exageración probablemente.
La música siempre lo hace pasar rápido, subí el volumen del estéreo un poco lo suficiente para que no confundiera las escenas en mi mente...
Tenia un par de horas de haber llegado a lo mucho de la plática en el sillón de su departamento, no estaba preocupado en realidad, y nos ahorramos todos los dramas innecesarios que solían hacerse; su rostro minimizado a una mueca y mi sentimentalismo reprimiéndose en las ventanas de mi rostro. No, esta vez estaba tranquilo, la realidad es que no sabía lo que ocurría, de saberlo hubiese dado un portazo, y arrastrado mi apacible rostro a algún lugar en donde desfigurarlo, pensaba que cuando ella solucionara sus líos regresaría a los míos, viviríamos juntos permanentemente y no épocas como solíamos hacerlo; y luego quien sabe, en algún futuro azaroso ser lo que siempre esperaba, aunque... a quien engaño, no esperaba nada, no tengo idealizaciones, solo quería que la mujer de hielo se fuera como cuando dejaba salir a la luz a aquella imperfecta mujer de la que me había enamorado. Jamas pensé en la posibilidad de que existiera alguien mas, o tal vez si, yo nunca le he sido fiel del todo, como si jamás un te amo falso hubiera salido de mi boca a alguien mas a lo largo de todo este tiempo, falso, falso en el aspecto de que jamas serían como para ella, para mi eso era amor, lo demás era engañarme a mi mismo con falsas provocaciones sexuales besos a media noche y llamadas que solo dejaba sonar en el epistolar silencio que embargaba mi casa. Semanas después fue cuando supe lo que en realidad sucedía, no quería saber nada de ella no después de los días de haber ido a verla preocupado, de ser algo y nada a la vez, yo ya no quería saber mucho de ella ni de nadie: pero llego Alana con su cara curiosa y seria, sus ojos enormes y sus niñerias, a abrir mis labios con los suyos.
Desde el primer momento me encanto su andar y su voz , necesitaba hablarle aunque no negare que en un principio el pasado seguía flotando en mi mente, jamas podría decírselo, pero así era, y a pesar de ello su rostro y nuestras platicas ocupaban mayor espacio en mi mente , a tal punto que quería estar con ella la mayor parte del día. Por supuesto los rumores y algunas verdades no tardaron el llegar a oídos de Lucett y encaprichada como siempre lo fue apareció una tarde en mi apartamento.
- Veo que sigues sin recoger tu correspondencia diario- Tenía el bonche de sobres extendido hacía mi, pero las compras que sostenía en las manos no me permitían tomarlos.
-Luc, ¿que haces aquí? No te esperaba- Me vio algo enternecida pero seria
- ¿Que interrumpo la visita de alguien? Esque....- Dudo un poco al final y yo presentía lo que estaba ocurriendo. - Debo de hablar contigo ¿Podemos subir?-
Yo jamas he sido descortés y por los buenos tiempo accedí, pedí el elevador para que no fuese incomodo la tardanza que podía ocasionar las escaleras, me pregunto como había estado mientras revisaba distraidamente los sobres, yo no comente nada de Alana porque la pregunta no lo ameritaba, solo dije que bien, que enseñaba en una escuela privada cerca de la Rue de Rivoli y en mis tiempos libres intentaba filmar un corto para el festival independiente entrante, llegamos a mi piso y el pasillo jamas me había parecido mas angosto y largo. como si los dos no cupiéramos en el mismo espacio, cosa que era imposible ya que era muy ancho en realidad, pero a mi me faltaba el aire, abrí la puerta y deje las compras a un lado, bote la llave en la mesa y le ofrecí algo de tomar
- ¿Tienes de todos los tés que me gustan? O ese café que tomábamos todas la noches ¿Aun lo compras?-
-Si, ambos ¿Que prefieres?- Yo aparentaba distracción revolviendo las caja de Twinings en mi alacena y fingiendo buscar algo
-Café entonces, con azúcar por favor- Me veía muy directamente desde el sofá donde había tomado lugar, yo me dirigí a la cafetera a servirle y me prepare un té demasiado rápido, quería saber en realidad porque había ido, lo lleve a la sala y tome asiento
- Entonces... ¿Que ocurre? ¿Estas bien?-
-No en realidad, te he extrañado, todo este pequeño tiempo, no hay nada mas que quiera que olvidar nuestras diferencias, lo que ocurrió, se que fue difícil pero entiéndelo, quiero volver.- Sentí como un balde de hielo recorría mi cuerpo lentamente , me quedaba sin palabras, todo se quedo en blanco justo en ese momento.
-Yo no se, no puedo ¿Porque haces esto?-
-No lo se... Porque te extraño quizás, porque me hacía falta estar alejada un tiempo para entenderlo, porque quiero salir de todo este caos que creamos y repetir todo aquello lindo que alguna vez tuvimos, y ademas se que de algún modo tu también lo quieres.- Se iba aproximando cada vez mas a mi hasta que sus labios me alcanzaron e instintivamente y atado a las viejas costumbres mis manos se aferraron a su torso y cuello, no podía detenerlo, sus piernas, sus pechos, su espalda , su malévolo y premeditado modo de decir todo lo que unos meses antes yo quería escuchar sonando adorablemente inocente y lastimada, me levanto del sofá para arrojarme contra las paredes hasta llegar a mi cuarto y rodar sobre mi en lo que alguna vez fue nuestra cama, y justo al tocar las sabanas, casi como si Alana estuviera impregnada en ellas, me detuve cortando todo impulso de tajo ¿Que estaba haciendo? ¿como le podía hacer esto a ese ser que tanto miedo tenía, que se acerco a mi sin siquiera saber quien era? Su risa resonaba en mi cabeza y la imagen de su rostro, su cuerpo rebotaba en mis adentros.Gire sobre su cuerpo ya semi desnudo, lo aprecie parado a la orilla de la cama y se me hizo desconocido de repente.
-Lo siento Luc, no puedo. - Me senté en la misma orilla y su mirada se torno arrogante y desubicada
- No entiendo, ¿que acaso no fue suficiente venir hasta acá? ¿Quitarme el tonto orgullo? Parece que no puedes hacer lo mismo deja que los resentimientos se vayan, siempre es la misma jodida historia ¿No? A menos... ¿Tu amor por mi desapareció así de fácil?
-No es eso, ni es que haya sido fácil y lo sabes perfectamente, quiero ser del primero del que escuches lo que tengo que decirte, es solo que conocí a alguien...- Me vi interrumpido de repente
-Por favor- Se rió socarronamente. -Como si fuera la primer y la última que engañas a alguien conmigo, no, no mejor aun, como si fuera la primera vez que dejas a alguien botada por mi.- Se acomodaron nombres en mi cabeza y la sonrisa picara de ambos sabiendo que no era lo correcto y ni recordando aquellos tiempo lograba mover de lugar mi decisión.
-Es distinto, quiero que nos superemos, y con ella no es lo mismo, ni siquiera se como decirlo pero me imagino que a estas alturas el modo es lo que menos importa: Somos una pareja y no creo que sea justo, es hora de madurar y dejar de andarnos con juegos ¿No crees? Estamos en un circulo vicioso al cual yo ya le pude dar fin, pero me gustaría tratarte si quieres algún día cordialmente a pesar de todo eres mi amiga y tengo mucho mas tiempo de conocerte.- Le tome la mano, y es que el pasado es imposible de borrar y el cariño así hacía alguien nunca se va del todo, pero ella la quito apresuradamente, sus ojos se humedecieron de rabia y dio un salto afuera de la cama
- ¿Es en serio entonces? Me dejas ir así sin mas después de tanto tiempo de pelearme- Lo dijo tan enojada y seca que empezó a sacarme de mis casillas
-No te dejo ir Lucett, creo que en realidad eso ya sucedía mucho antes de dejarnos de ver y sin embargo ¿Que tienes que reclamar tu? Te odie y te ame tanto que al fin de cuentas tenía que llegar a un punto neutro. Créeme que jamas fue lo que imagine, pero así sucedió-
Mi tono era muy cansado a pesar de la irritación que me causaba, me vio largos segundos a los ojos, y sin decir nada y de un modo mecánico se puso las medias, las botas y el vestido, tomo su bolso de la sala y así de la nada como llego, salio por la puerta, no la intente detener, todos mis sentidos la dejaban ir por fin a través de la puerta no se si ella me dejaba a mi al salir del apartamento, esperaba de verdad que lo hiciera. Ya no me embargaba la soledad como otras veces, quizás algo de nostalgia, melancolía de aquella buena que te deja solo los buenos momentos en la mente con la plena consciencia de que no regresaran.
¿Antoine?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario