miércoles, 2 de mayo de 2012
París en un café III
III
Íbamos caminando y escuchaba historias sobre el y su familia, como había nacido y crecido, el hecho de que ahora viviese solo, sus padres y su separación,sus hermanos (que me parecían muchos a comparación de mi existencia como hija única), sus gustos musicales en lo que concordamos de un modo extraño (y de no haber sido así, me hubiese retirado sin mas), su amor o afición al cine (a pesar del paso de los años aun me cuesta trabajo definirlo) sus viejos amores y a pesar de lo reciente del conocimiento de la existencia de ambos me fue inevitable sentir una leve punzada de incomodidad hacía ese tema, dado que era algo que yo no pretendía tocar. Perdí completa noción del lugar en el que estábamos, hasta que me percate de la entrada de mi hotel
-¿Como es que sabes en que hotel me hospedo?-
- Me enseñaste la hoja con la dirección del café al que en realidad ibas, ¿No te acuerdas? Ademas, con lo distraída que ibas dudo que recordaras como fue que llegaste- Mostró un poco esa sonrisa que me dejo aletargada una horas atrás, lograndolo hacer de nuevo.
-Gracias en ese caso, y siéndote sincera no, no lo hubiese recordado, bien pues... Gracias de nuevo y un gusto parisino- Lo dije con un tono burlesco
-¿Tan rápido se va a despedir turista?- Imitando mi mismo tono; le dedique una mirada un poco despectiva ante esto, pero fue relajante que tomara así mis bromas.
-¿Pues a donde pretende que vaya? Le aseguro no soy de la créme brulée de la sociedad de París, ademas, foránea, no conozco a nadie, lo único que pretendo hacer es llegar tomar un largo baño y descansar- Me reí ante lo absurdo de mi razonamiento, debía de haber sonado como el ser mas aburrido del mundo y el se debía de haber ido pero hizo todo lo contrarió
-¿Y yo que soy? ¿Qué acaso vine conociendo al viento todo el día y le he platicado mi vida a los postes, a las esquinas?- Esto ultimo me lo dijo en un tono muy ofendido, y con unos ojos de desconcierto que no podía soportar, como si le hubiese dicho que había sido una desgracia haberlo conocido esa tarde y de cierto modo no lo podía culpar, dije que no conocía a nadie, como si aquella tarde no hubiera sucedido, me disculpe con la mirada y me fue inevitable lanzarle una coqueta sonrisa para luego morderme el labio por la pena que me provocaba coquetearle a aquel ya no tan desconocido, seguía con la misma cara y le dije sonriendo -Lo siento, no fue mi intención hacerte pensar eso, te compensare, pero no se me ocurre como- y agache la mirada como pequeña que acaba de cometer un terrible error
-Se me ocurre un modo- Me dijo con un tono de emoción en la voz -Lo que queda de esta tarde y lo que gustes de la noche, saldremos por París, a donde se nos antoje ir, consideremoslo como... como... tu primer secuestro ¿Aceptas?- Me sonrió de nuevo desarmándome por completo, se me ocurrían muchos pretextos para negarme, tenía que buscar trabajo al día siguiente, un apartamento si es que planeaba una estadía mas larga, organizar mi dinero... Pero no, esa perfecta sonrisa quita alientos me detuvo un momento la respiración y la misma torpeza que sentí en la mañana al verlo apareció, moví la cabeza y dije con el poco aliento que me quedaba -Acepto,¿cuál es nuestra primera parada?- Creo que sonreí como desde hace mucho no lo hacía, sentía la emoción fluir por debajo de la piel y mis ojos tenián un brillo que desconocían desde hace un rato
-Primera parada, a donde el destino nos lleve guapa turista, hoy demostró que puede ser muy bondadoso haciendo que la conociera- Por algún motivo su rostro quedo más cerca de lo necesario del mio y hubo una carga eléctrica entre ellos, seguido de esto, el mejor beso que he tenido, cálido, espontaneo, cargado de algún sentimiento extraño, en la acera de una linda calle, rodeados de un poco de nieve y hojas caídas, los faros que se empezaban a encender y los últimos rayos de sol como reflectores; de algún modo los dos sabíamos que eso era simplemente el comienzo.
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