En el caso de nuestra amiga Johana soy todas esas cosas, escucha todas esas frases, me tiene tan presente como las barras de chocolate que quiere embutirse, soy su todo, somos una, pensamos al mismo tiempo, y me ama aun más de lo que me odia, pero claro como toda pareja de amigas es bueno odiarse por momentos y retomar la amistad un par de días después, sin contar que necesita de mi constante apoyo cuando veo el desastre en el que se convierte, aunque tengo que aceptarlo, muchas veces yo la aliento en ellos, pero vamos... un poco de diversión no le hace daño a nadie, si por ella fuera tal vez sería igual que antes, sin amigas, sin novio y probablemente virgen aún, en la calle en lugar de piropos; escuchando los insultos de antes, le traigo un poco de "emoción" por así decirlo a su vida.
La vi despertar de la noche anterior un poco confundida, le hubiese dicho donde estábamos, pero, me resultaba fascinante ver su torpeza buscando su vestido y zapatos, silenciosa esperando no despertar al don nadie con el que se acostó anoche . "No debajo de la cama no hay nada, pero deberías de buscar en el cuarto contiguo"
-Ana, cállate, suficiente tengo con el dolor de cabeza, ¿que pasó anoche?- Me lo reprochaba mientras se envolvía una sabana un poco roída -¿Qué es este lugar?- No la culpo por preguntar, el cuarto tenia solo una pequeña ventana por la que se observaba un feo barrio, había vomito en el piso, y varias colillas de cigarrillos amontonadas a un lado de la cama, las paredes medio despintadas y enmohecidas olía algo así como a marihuana, cigarros y suciedad; vio una jeringa y una liga en un mueble, asustada dejo caer la sabana y se revisó el cuerpo en busca de marcas de la inyección, no encontró nada, me las tuve que arreglar anoche para que no se dejara meter esa mierda y se contagiara de cualquier cosa que no se pudiera detener con un condón, y es que pesar de los 2 sentidos que le funcionaban fue lo suficientemente lista para sacar un condón de su bolso. Se movió con cuidado de no pisar el vomito, paso el mueble astillado, y se cubrió con la sabana de nuevo (como si tuviera sentido) camino lentamente hacía la puerta y tomo la perilla oxidada para abrir, vio un pasillo en peores condiciones que la habitación en la que se encontraba se le cayo un poco la sabana dejando entre ver una despreciable estría en su cadera derecha "Jo, por favor cúbrete ¿acaso quieres dañar mi moral?"
-Andas de insoportable, solo dime ¡donde puta madre esta mi vestido!- "Baja tu tono, o despertaras a Adrian y nadie quiere eso" doblo a lo que parecía la sala, encontró su vestido, bolsa y sus presuntuosos zapatos... Lo demás es historia, es solo el comienzo de la destrucción de nuestra querida protagonista, su perfecta introducción, las luces sobre ella, total... Es lo que siempre ha querido y usted querido lector no podrá hacer nada, para detenerla.
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