Te observo e intento decirte todo, el miedo que me embarga; que me envuelve; pero me paralizo con tu simple presencia, sonrió aparentando que no pasa nada, que las dudas no invaden hasta los rincones de mi mente... ¡Que desesperación! Quiero decirlo, quiero decirte... No quiero alejarte con mis miedos, con mis dudas al saber que te quiero y tan solo me quedo en la nada de estos fugaces pensamientos.
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