Hoy no me quiero cansar de lo que sucede entre tu y yo, te dejo ir tan libremente como llegaste con tus caprichos y la ternura que me traías día a día. Me asomo a la ventana y entre la gente confundo tu rostro con cada persona que pasa, tu nariz y tus labios, la lluvia opaca mi vista y me enfoco de nuevo a esta carta que te parecerá incluso inútil. Me tengo que ir no porque ya no te ame, si no porque cada cosa en este mundo tiene su ciclo ¿Me entiendes? Las hojas caen en otoño y para el invierno los arboles se ven muertos; no quiero voltear de repente y ver nuestro árbol seco y destruido por el frío, dejo las cosas ahora que son joviales y cuando más te amo para recordarlo así, porque quiero llorarte y sentir el vacío de las calles cuando no vaya de tu mano, en lugar de agradecer el ir sin tu compañía.
Se que las cosas no serán lo mismo y que me odiaras con lo mas profundo de tu ser, no lo comprenderás en un principio y no importa si no lo haces, pero no quiero que me odies si yo lo hago también. Llorare tu ausencia en cada momento que mis pies toquen la acera fuera de la casa, cuando el sol brille mas y no me pueda contener en ella. No habrá un día en el que no te extrañe ni tenga ganas de sentir tu brazos alrededor, verte por aquí y por allá en la casa o a lado de mi en las noches cuando el insomnio sea insoportable y solo quiera voltear a despertarte y contarte que un día quiero ir a navegar al mar en un barco durante días y acostarme en la cubierta en las noches para contar las estrellas. No me quiero ir... espero una llamada tuya en los próximos minutos que me de señal de que esto es lo incorrecto, pero el teléfono no se escucha en ningún lado, tu esencia perfuma la habitación en la que escribo, esta, tu favorita en la que dejas colillas amontonadas en el cenicero solo porque te gusta observarlo lleno, que a pesar de mis reclamos tiene una alfombra que no le combina y que ahora que la observo no le va tan mal, quizás sea solo el que tu la hayas escogido, todas tus cosas se me vienen encima como una tonelada de muerte. Quiero terminar esta carta porque las cosas difíciles jamas se me han dado, pero de repente siento que nunca te dije lo suficiente y ahora que quiero decirte lo último no puedo, las palabras se amontonan como si cobraran vida y tampoco quisieran dejarte, pero no podría terminar si te lo dijera todo y de pronto me viera de nuevo tan feliz y con la decisión de nunca irme, siempre he creído que la intuición es buena a igual que la duda, solo tu sabes todo lo que entre lineas mis dedos dejan para que tu lo descifres. Te amo como no lo hará nadie, se lo injusto que esto suena, pero no me puedo permitir mentirte, en todo este tiempo no lo he hecho, me voy con todo el amor que alguien podría tener, para que así se quede intacto por el tiempo.
Hasta la siguiente vida y cuando el
destino lo quiera.
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